En un clima de creciente polarización y a menos de un mes de las elecciones presidenciales del domingo 21 de junio, los candidatos Iván Cepeda, del oficialismo, y Abelardo de la Espriella, de la oposición, presentaron este jueves visiones radicalmente opuestas en materia de seguridad y paz para Colombia. Mientras Cepeda defiende una «Paz Integral» basada en diálogos verificables y seguridad territorial, De la Espriella propone mano dura, el fin de las negociaciones con grupos armados y el sometimiento de los criminales a la justicia ordinaria. El debate se da en un contexto de fracaso de la política de Paz Total del gobierno de Gustavo Petro, un repunte alarmante del secuestro y la extorsión, y el reciente magnicidio del senador Miguel Uribe Turbay, que ha reavivado la violencia política en el país.
Las cifras de violencia durante el cuatrienio de Petro son el telón de fondo de esta disputa electoral. Mientras que en 2022 se registraron 223 víctimas de secuestro, para 2025 la cifra se disparó a 701. Asimismo, entre 2023 y 2025 se contabilizaron 40.663 homicidios, superando los 37.795 del periodo de Iván Duque (2019-2021). Este deterioro de la seguridad, sumado al magnicidio de Uribe Turbay, ha llevado a los candidatos a plantear estrategias antagónicas para enfrentar la crisis.
Dos modelos de país frente a la crisis de seguridad
Abelardo de la Espriella, quien fue asesor jurídico de las Autodefensas Unidas de Colombia en el proceso de paz con el gobierno de Álvaro Uribe, fue contundente al afirmar que «con los criminales no habrá negociación». Su propuesta se centra en una ofensiva integral contra el narcotráfico y el crimen organizado, que incluye la destrucción de 330.000 hectáreas de coca mediante fumigación aérea, bombardeos y erradicación manual, así como la extinción de dominio exprés. En el plano judicial, plantea recortar el 90% del presupuesto de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) y cerrarla para 2030, además de eliminar o absorber entidades como la Agencia para la Reincorporación y la Normalización (ARN), la Unidad de Restitución de Tierras y el Centro Nacional de Memoria Histórica. De la Espriella también propone replicar el modelo carcelario del presidente salvadoreño Nayib Bukele, con la construcción de 10 megacárceles, y elevar a rango constitucional la prohibición de la «combinación de todas las formas de lucha». Su plan de gobierno incluye 90 decretos listos para ser implementados.
Por su parte, Iván Cepeda, defensor de la implementación del acuerdo de paz con las Farc, sostiene que «la paz se construye con hechos verificables, no con promesas vacías». Su propuesta de «Paz Integral» contempla una prórroga de cuatro años ante la ONU para implementar el acuerdo de paz, así como la consolidación del Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y No Repetición. En materia de seguridad, Cepeda propone un enfoque de seguridad territorial diferenciada, el fortalecimiento de la inteligencia financiera a través de la UIAF, y programas de empleo como «Jóvenes en Paz». Además, plantea «impulsar una respuesta tecnológica que complemente las capacidades institucionales más allá del enfoque exclusivamente militar». El candidato oficialista estableció como línea roja irrenunciable «el respeto a la población civil, a la niñez, a los liderazgos sociales, a las defensoras y defensores de derechos humanos y a quienes ya firmaron la paz en procesos anteriores».
«Con los criminales no habrá negociación»
Abelardo de la Espriella, Candidato presidencial opositor
«La paz se construye con hechos verificables, no con promesas vacías»
Iván Cepeda, Candidato presidencial oficialista
El contraste entre ambas visiones no podría ser más profundo. Mientras De la Espriella apuesta por una estrategia de mano dura que incluye el fin de las negociaciones y el sometimiento a la justicia ordinaria, Cepeda defiende la continuidad de los procesos de paz y la protección de los derechos humanos como ejes centrales de su propuesta. Con las elecciones a la vuelta de la esquina, los colombianos deberán decidir entre dos modelos antagónicos para enfrentar la violencia que azota al país.












