Dueña de pastelería en Bogotá recibe más de 80 golpes de exempleado

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La noche del jueves 23 de julio, cerca de las 10:30 p.m., la tranquilidad del norte de Bogotá se vio interrumpida por una brutal agresión que casi le cuesta la vida a María Quevedo, propietaria de la pastelería Rü Patisserie. La víctima fue atacada sin piedad por un exempleado de 45 años, ciudadano venezolano que había sido contratado solo dos semanas atrás a través de un aviso en Facebook. En menos de un minuto, el agresor descargó sobre ella más de 80 golpes en todo el cuerpo, causándole fractura de nariz, múltiples laceraciones y severos daños en sus manos, herramientas fundamentales para su oficio. Tras el ataque, la emprendedora fue hospitalizada de urgencia en la Clínica Reina Sofía, donde le otorgaron una incapacidad médica de 20 días.

Los hechos ocurrieron en el interior del establecimiento, cuando Quevedo comunicó al empleado la terminación de su contrato laboral. Según relató la víctima, el hombre había mostrado comportamientos extraños desde sus primeros días de trabajo. “Tenía comportamientos extraños. Empezó a invadir mi espacio personal, decía que se había aprendido la placa de mi carro y que estaba muy bonita. Pero que no me preocupara, que no lo iba a decir delante de los clientes”, explicó la pastelera. La decisión de despedirlo se tomó precisamente por esas actitudes, y al informarle, la reacción fue inmediata y violenta.

La secuencia del ataque

Todo comenzó cuando el exempleado preguntó sobre el pago de su liquidación. “Primero me dijo: ‘Si quiere no vuelvo’. Y luego: ‘¿Usted me garantiza que me va a pagar?’. Y en ese momento me dio un golpe violento en la cara”, narró Quevedo. A partir de ahí, la agresión escaló de manera brutal: el hombre la arrastró por el cabello hasta la cocina del local, un lugar apartado donde nadie pudiera verlo y en donde había cuchillos y otros elementos peligrosos. Durante el arrastre y los golpes, el agresor profirió amenazas de muerte, gritando frases como “La voy a matar, maldita, perra h.p, la voy a matar”. La víctima afirmó que fue un acto premeditado y que en ese momento sintió un miedo inmenso.

“Tuve mucho miedo en ese momento, fue un acto premeditado. Me arrastró hasta la cocina donde nadie pudiera verlo y en donde había cuchillos y otros elementos”

María Quevedo, dueña de Rü Patisserie

La intervención de los dueños del restaurante vecino fue crucial para detener la golpiza. Alertados por los gritos, lograron encerrar al agresor en el local mientras llegaba la Policía. Las cámaras de seguridad de la pastelería grabaron la totalidad de la agresión, dejando evidencia contundente de lo ocurrido. Sin embargo, la sorpresa y la indignación llegaron después: el agresor fue liberado poco después de su captura, sin una explicación clara, según denunció la familia de la víctima.

“Me dieron una incapacidad de 20 días, tengo más de 80 golpes y laceraciones en todo el cuerpo; en mis manos, que son mi herramienta de trabajo. Me arrancó parte del pelo”

María Quevedo, dueña de Rü Patisserie

El caso fue remitido a la Fiscalía 212, que ahora tiene en su poder los videos de seguridad y otras pruebas. A pesar de la gravedad de los hechos y de que el agresor habría proferido amenazas incluso después de la llegada de la Policía, su liberación ha generado un profundo cuestionamiento por parte de la familia. “Temo por mi vida”, expresó María Quevedo, quien ahora enfrenta no solo la recuperación física, sino también el temor de que el responsable pueda volver a atacarla. Mientras tanto, la comunidad del norte de Bogotá sigue de cerca el desarrollo de una investigación judicial que promete definir si la justicia actuará con la contundencia que exige un caso de violencia tan explícita y documentada.

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