En Medellín, una estudiante de cosmetología que se identifica como Mariana denunció violencia sexual durante una práctica de evaluación requerida para su formación profesional, cometida presuntamente por Andrés Hernández, dueño del spa Oasis Refugio de Bienestar, ubicado en el barrio Laureles. Los hechos ocurrieron el 24 de julio de 2023, un día después de que la joven asistiera a una entrevista en el mismo establecimiento para conocer las condiciones de la práctica, citada por el propietario.
Según el relato de la víctima, durante la práctica individual en una habitación cerrada, Hernández le pidió que aplicara aceite en sus genitales y que lo masturbara, mientras realizaba tocamientos no consentidos, le abría el uniforme y metía la mano, además de hacerle preguntas sexuales y finalmente masturbarse frente a ella. Mariana afirmó que accedió a tocar sus genitales por miedo a lo que pudiera hacerle si se negaba. En la entrevista previa, el dueño le había preguntado sobre sus partes más sensibles y cómo reaccionaría ante un cliente desnudo o que solicitara “masajes con final feliz”, a lo que ella respondió que no le gustaban esas prácticas. Una compañera de Mariana había tenido una experiencia positiva anterior en el mismo lugar, con una mujer presente durante la evaluación.
Los detalles de la denuncia
Mariana contactó al spa para preguntar si aceptaban practicantes, motivada por la necesidad de completar las horas prácticas para graduarse en cosmetología. Durante la entrevista del 23 de julio, Hernández le planteó dos escenarios: qué haría si un usuario ingresara desnudo a la cabina y cómo respondería si le pidieran “masajes con final feliz”. La joven puso límites, pero en la práctica del día siguiente, el dueño insistió con proposiciones sexuales, le pidió verla sin ropa interior y, al negarse, él dijo que así debía poner límites a los usuarios. Después de masturbarse, Hernández le pidió servilletas y ella completó el masaje antes de retirarse.
“Creo que voy a montar, pues como en el spa, masajes con final feliz. […] ¿Usted sería capaz?”
Andrés Hernández, dueño del spa Oasis Refugio de Bienestar, citado por la víctima
Ante la propuesta, Mariana respondió: “No, esas cosas no me gustan. ¿Desde cuándo las cosmetólogas hacen eso?”. Tras los hechos, la joven fue orientada por una profesora y presentó una denuncia formal ante la Fiscalía General de la Nación. En un llamado público, Mariana expresó: “No quiero que otras mujeres pasen por lo mismo” e invitó a otras posibles víctimas del establecimiento a comunicarse con ella para visibilizar la situación y evitar que se repitan estos abusos en el contexto de prácticas profesionales. El caso está en manos de las autoridades judiciales para su investigación.












