El presidente de Ecuador, Daniel Noboa, anunció la imposición de una tasa de seguridad del 30 por ciento a todas las importaciones provenientes de Colombia, medida que entrará en vigor a partir del 1 de febrero de 2026. Esta decisión responde a la falta de cooperación del gobierno colombiano en la lucha contra el narcotráfico y la minería ilegal en la frontera común, y se mantendrá hasta que exista un compromiso real para enfrentar estos problemas de manera conjunta. El anuncio se centra en las importaciones que cruzan la frontera entre Colombia y Ecuador, afectando directamente el intercambio comercial bilateral.
En 2024, el comercio entre ambos países alcanzó los 2.744 millones de dólares, con exportaciones colombianas a Ecuador por 1.920 millones de dólares, principalmente combustibles minerales, vehículos y productos plásticos, mientras que Ecuador exportó a Colombia bienes por 824 millones de dólares, como preparaciones de carne y pescado, madera y aceites vegetales. Sin embargo, entre enero y noviembre de 2025, las exportaciones colombianas a Ecuador sumaron 1.673 millones de dólares, lo que representa una caída del 3,2 por ciento respecto al año anterior. En el Valle del Cauca, las exportaciones a Ecuador alcanzaron los 334 millones de dólares en 2025, equivalentes al 13,4 por ciento de las ventas externas regionales, lo que subraya el impacto potencial en esta zona productiva.
Impacto en sectores clave como la industria plástica
La industria plástica colombiana, que genera 250.000 empleos directos, produce anualmente 40 billones de pesos y exporta globalmente 2.000 millones de dólares, vería seriamente afectadas sus operaciones, ya que envía cerca de 150 millones de dólares anuales a Ecuador, representando entre el 9 y 10 por ciento de sus ventas totales. De esta cifra, entre 40 y 50 millones corresponden a materias primas como polipropileno y PVC, y unos 100 millones a productos terminados. Ecuador depende en gran medida de estas importaciones colombianas de materias plásticas como polipropileno, PVC, poliestireno y polietileno, dado que no cuenta con producción interna suficiente. Además, la medida podría golpear manufacturas, energía eléctrica y otros productos no minero-energéticos, de los cuales Ecuador es el segundo destino para Colombia y el sexto comprador general de sus exportaciones.
«Ecuador aplicará una tasa de seguridad del 30% a las importaciones provenientes de Colombia desde el primero de febrero hasta que exista un compromiso real para enfrentar juntos el narcotráfico y la minería ilegal».
Daniel Noboa, presidente de Ecuador
Reacciones y llamados al diálogo
El anuncio ha generado preocupación en el sector privado colombiano. Javier Díaz, presidente de Analdex, calificó la medida como preocupante porque podría dañar el intercambio comercial vital para ambas naciones y llamó a las autoridades a sentarse en una mesa de diálogo para resolver irritantes comerciales y diplomáticos mediante canales establecidos. Por su parte, Daniel Mitchell, presidente de Acoplásticas, expresó que el arancel del 30 por ciento preocupa enormemente, dado que las cadenas productivas del plástico exportan 150 millones de dólares al año a Ecuador en un comercio complementario que beneficia a ambas economías, y urgió respetar los acuerdos de la Comunidad Andina.
El contexto de seguridad fronteriza ha motivado la respuesta de Noboa, en medio de proyectos bilaterales como la diversificación comercial, inversiones chinas en infraestructura y energías renovables a través de la Iniciativa de la Franja y la Ruta. El Comité Intergremial del Valle del Cauca pidió reforzar la seguridad fronteriza y los canales diplomáticos para evitar una guerra de aranceles que impacte el empleo y la inversión regional. Analistas advierten riesgos de escalada, pero enfatizan que el diálogo es la vía para soluciones sostenibles.















