Ecuador rechaza reunión con Colombia el 23 de enero y propone nuevas fechas

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La Cancillería ecuatoriana anunció que no asistirá a la reunión bilateral propuesta por Colombia para abordar la crisis arancelaria el próximo 23 de enero de 2026, y en su lugar sugirió nuevas fechas durante la última semana de ese mes. Esta decisión, comunicada de manera oficial, responde a compromisos previos de la canciller Gabriela Sommerfeld con una misión de seguridad extranjera, en medio de una creciente tensión fronteriza entre Ecuador y Colombia motivada por disputas comerciales, contrabando, narcotráfico y la petición del presidente colombiano Gustavo Petro por la liberación del exvicepresidente ecuatoriano Jorge Glass, quien adquirió la nacionalidad colombiana.

El conflicto escaló cuando Ecuador impuso aranceles del 30 por ciento a las mercancías colombianas, en respuesta a la demanda de Petro sobre Glass, a lo que Colombia replicó con una tasa de seguridad similar sobre productos ecuatorianos y la suspensión de las exportaciones de energía eléctrica hacia su vecino. Estas medidas, vinculadas a la frontera compartida, han intensificado las fricciones bilaterales, con Sommerfeld subrayando la necesidad de que Colombia fortalezca su presencia estatal en la zona para reducir el contrabando que alimenta la violencia en Ecuador, mientras el gobierno colombiano aclara que la mayor carga de esa tasa recae en los productos ecuatorianos y Petro ordena mayores controles fronterizos para impedir la entrada de insumos de fentanilo.

Petro cuestiona responsabilidades en el narcotráfico fronterizo

Desde Bogotá, el presidente Gustavo Petro ha endurecido su postura, vinculando la disputa comercial a problemas de seguridad transfronteriza y criticando la dinámica bilateral. En declaraciones recientes, Petro ha insistido en la liberación de Jorge Glass, argumentando similitudes con casos de presos políticos en Venezuela y Nicaragua, y ha cuestionado la responsabilidad compartida en el tráfico de drogas, preguntándose si tanto el Ejército colombiano como la Armada, junto con sus contrapartes ecuatorianas, permiten el paso de cocaína a través de la frontera selvática, concluyendo que esa zona es imposible de controlar incluso con la presencia de ambos ejércitos.

«Igual que exigí la libertad de los presos políticos en Venezuela y Nicaragua, pienso que Jorge Glass debe ser liberado».

Gustavo Petro, presidente de Colombia

Petro también ha aludido a factores de confianza y comunicación que influyen en la política bilateral, recordando que Colombia vendió energía a Ecuador en momentos de necesidad y ahora percibe un cambio de alianzas basado en quién grita más, aunque él prefiere no elevar el tono. Su propio estado físico, según el mandatario, demostraría que Glass sufre tortura psicológica, elevando la apuesta en esta crisis que involucra no solo a Petro y al presidente ecuatoriano Daniel Noboa, sino a los gobiernos en su conjunto.

«Si tanto el Ejército colombiano como la Armada, junto con el Ejército ecuatoriano del otro lado de la frontera, permiten el paso de cocaína, ¿quién tiene la responsabilidad, Colombia o Ecuador?»

Gustavo Petro, presidente de Colombia

Con la postergación de la reunión, la incertidumbre persiste en la frontera Ecuador-Colombia, donde el contrabando y la violencia se entrelazan con las retaliaciones comerciales, dejando en el aire la posibilidad de un diálogo efectivo que mitigue las tensiones antes de que escalen aún más.

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