El gobierno de Ecuador ha incrementado de manera drástica la tarifa por el transporte de crudo colombiano a través de su infraestructura, pasando de tres a treinta dólares por barril, una decisión reciente que no afecta el precio de la gasolina en Colombia pero golpea con fuerza a la región del Putumayo. Esta medida, impulsada en medio de una disputa política entre los gobiernos de Daniel Noboa en Ecuador y Gustavo Petro en Colombia, impacta directamente a productores locales que dependen de esa ruta para exportar su petróleo de forma eficiente utilizando infraestructura ecuatoriana subutilizada.
En el Putumayo, donde la producción diaria oscila entre 19.000 y 22.000 barriles que representan cerca del tres por ciento del total nacional, empresas como GeoPark, Gran Tierra Energy y Ecopetrol enfrentan ahora costos prohibitivos. GeoPark, por ejemplo, produce unos 800 barriles diarios, y con precios internacionales del petróleo por debajo de los 60 dólares por barril, el nuevo cobro hace que el transporte supere el doble del valor de producción de un barril en Colombia. Alternativas como el transporte en carrotanques hacia el Huila o Puerto Boyacá resultan tres o cuatro veces más costosas, mientras que el oleoducto Trasandino permanece paralizado desde 2023 debido a atentados y riesgos de seguridad.
Graves repercusiones económicas y sociales en la frontera
El aumento amenaza miles de empleos, regalías municipales, proyectos de infraestructura y protección ambiental en el Putumayo, donde la industria petrolera es pilar del desarrollo regional, y podría incluso llevar al cierre de operaciones como las de GeoPark. Pero las pérdidas no son solo colombianas: Ecuador deja de percibir más de 60.000 dólares diarios, equivalentes a unos dos millones mensuales, al subutilizar su infraestructura en un negocio que beneficiaba a ambos países.
«No pierde solo un sector, sino ambos países. Este era un negocio gana-gana».
Julio César Vera, presidente de Xua Energy
Julio César Vera, presidente de Xua Energy, ha sido uno de los voces más críticas ante esta situación, destacando cómo una coyuntura política resoluble con diálogo termina afectando el desarrollo regional y la estabilidad de empresas a ambos lados de la frontera.
«No es que Colombia se vaya a quedar sin petróleo. Pero sí se afecta gravemente a una región donde la industria petrolera sostiene proyectos de infraestructura, protección ambiental, empleo local y recursos para los municipios».
Julio César Vera, presidente de Xua Energy
El directivo subraya que esta decisión erosiona la confianza inversionista y la credibilidad del país, ya que los inversionistas requieren reglas estables y no cambios ligados al vaivén político. «Lo ideal es retomar el canal diplomático y separar este tipo de operaciones estratégicas del vaivén de los gobiernos», concluye Vera, en un llamado a la cordura ante la escalada de tensiones bilaterales.















