En un operativo militar ejecutado por autoridades estadounidenses y comandado por la CIA, Nicolás Maduro, dictador de Venezuela, fue capturado en la madrugada del 3 de enero de 2026 en territorio venezolano, en una acción que evoca la detención de Manuel Antonio Noriega en Panamá exactamente 36 años antes, el 3 de enero de 1990. La captura de Maduro se basa en sus vínculos con estructuras criminales de narcotráfico dirigidas hacia Estados Unidos, donde se le acusa de ser cabecilla del Cartel de los Soles, una red de tráfico de drogas que operaba desde el país sudamericano.
El testimonio clave de Ovidio Guzmán, hijo del narcotraficante mexicano Joaquín «El Chapo» Guzmán, presentado en un tribunal de Estados Unidos en agosto de 2025 y filtrado posteriormente por los medios, mencionó directamente a Maduro como parte de estas operaciones ilícitas. De manera similar, en el caso de Noriega, el narcotraficante colombiano Carlos Lehder, fundador del Cartel de Medellín junto a Pablo Escobar y extraditado a Estados Unidos en 1987, proporcionó pruebas cruciales entre ese año y 1990 sobre los nexos del dictador panameño con carteles colombianos, revelando cómo Noriega había convertido Panamá en una base clave para la salida de droga hacia el Caribe.
Paralelismos en las operaciones y condenas
Ambas capturas destacan por su similitud en el modus operandi: ataques militares directos de Estados Unidos contra dictadores latinoamericanos implicados en narcotráfico. Noriega, tras su detención, fue extraditado, juzgado y condenado a 30 años de prisión en 1992, sentencia que cumplió hasta su fallecimiento en 2017. Por su parte, Lehder enfrentó dos cadenas perpetuas en 1987, pero su colaboración con las autoridades le permitió recobrar la libertad y regresar a Colombia. Donald Trump ha reafirmado públicamente el rol de Maduro en el tráfico de drogas regional, intensificando las tensiones internacionales.
«Testificar contra Noriega fue mi boleto para recobrar la libertad»
Carlos Lehder, narcotraficante, en entrevista a El Colombiano
La noticia de la captura de Maduro ha generado reacciones globales por estas similitudes en las intervenciones estadounidenses contra líderes acusados de nexos criminales, recordando cómo los testimonios de capos como Lehder y Guzmán han sido pivotales para desmantelar tales redes, y planteando interrogantes sobre el futuro político de Venezuela en medio de este nuevo capítulo de la lucha antidrogas.

















