Ejército conmemora 207 años de la Batalla del Pantano de Vargas en Paipa, Boyacá

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En un escenario de imponente belleza natural y profundo significado histórico, el Ejército Nacional de Colombia conmemoró los 207 años de la Batalla del Pantano de Vargas, un hito que marcó el rumbo de la independencia del país. La ceremonia oficial del Día del Arma de Caballería se llevó a cabo en el Monumento a los Lanceros, ubicado en la vereda Pantano de Vargas, en el municipio de Paipa, Boyacá. Este valle angosto del río Chicamocha, flanqueado por los cerros del Cangrejo, de la Guerra —antes conocido como del Picacho— y de Bolívar, fue testigo de la épica carga de los lanceros al mando del coronel Juan José Rondón, que el 25 de julio de 1819 revirtió una situación adversa frente al ejército realista y abrió el camino hacia la libertad definitiva, consolidada trece días después en la Batalla del Puente de Boyacá.

El monumento, una obra de bronce y piedra de 33 metros de altura del escultor antioqueño Rodrigo Arenas Betancourt, inaugurada en 1969, se erige como un símbolo de la gesta libertadora. Durante la ceremonia, los soldados rindieron honores militares en homenaje a los héroes que, liderados por Simón Bolívar y Juan José Rondón, lograron una victoria crucial en la campaña independentista de la Nueva Granada. El sitio, que además cuenta con un museo y un mirador, se ha convertido en un destino histórico, cultural y paisajístico de Boyacá, atrayendo a visitantes nacionales y extranjeros que buscan conocer de cerca el legado de aquellos lanceros.

Un destino para la memoria y el turismo

El Pantano de Vargas se encuentra a solo 8 kilómetros del casco urbano de Paipa, a 40 de Tunja y a 190 de Bogotá. El viaje desde la capital colombiana toma entre tres horas y media y cuatro horas por carretera, pasando por Tunja hasta Paipa, y luego los últimos ocho kilómetros en bus local o vehículo particular hacia Duitama, con parqueo disponible cerca del monumento. Quienes visitan el lugar pueden recorrer el monumento y el museo, asomarse al mirador para apreciar los cuatro kilómetros de extensión del valle, tomar fotografías y contratar guías locales que enriquecen la experiencia con relatos históricos. Además, la cercanía con Paipa permite degustar la gastronomía boyacense, reconocida por sus platos típicos. Las autoridades recomiendan llevar abrigo y calzado cómodo debido a la altitud y el viento característicos de la zona, y dedicar al menos una o dos horas para la visita, además de preguntar al conductor del bus la parada exacta para no perderse este emblemático escenario de la independencia, según información del Banco de la República, la Alcaldía de Paipa y el Ejército Nacional de Colombia.

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