En la madrugada del 6 de enero, tres días después de la captura de Nicolás Maduro, el Ejército Colombiano desplegó tanquetas en el puente Simón Bolívar, uno de los principales pasos fronterizos entre Colombia y Venezuela, como parte de un plan de seguridad impulsado por el Gobierno nacional. Mientras tanto, el puente Francisco de Paula Santander mantuvo su operación con tránsito peatonal y vehicular normal, permitiendo el flujo habitual de personas y vehículos.
Esta medida en el puente Simón Bolívar refleja la respuesta estratégica del Ejército Colombiano ante el contexto regional, con el Gobierno nacional dirigiendo las acciones para fortalecer la vigilancia en la frontera. Los dos puentes representan las conexiones terrestres esenciales entre ambos países, vitales para los habitantes de la zona y la actividad económica que depende de su funcionamiento.
Diferencias en la operación fronteriza
La situación en los puentes fronterizos mostró contrastes notables, con el despliegue de tanques en Simón Bolívar contrastando con la fluidez en Francisco de Paula Santander, que actuó como un respiro para los cruces necesarios en la región. Esta dinámica subraya la importancia de estos pasos para la conectividad diaria y el comercio binacional.
El Ejército Nacional, a través de estas acciones, busca garantizar la estabilidad en medio de tensiones, manteniendo el equilibrio entre seguridad y la continuidad de las operaciones esenciales en la frontera Colombia-Venezuela.

















