Tropas del Batallón Especial Energético y Vial N.° 4 de la Cuarta Brigada del Ejército Nacional destruyeron cinco laboratorios dedicados al procesamiento de clorhidrato de cocaína pertenecientes a la subestructura Pacificadores de Samaná del Clan del Golfo, en la vereda La Cristalina, zona rural de San Luis, Antioquia. Este operativo representó un golpe financiero superior a los 630 millones de pesos a las finanzas ilícitas de la organización criminal, bajo el mando del teniente coronel Yimmy Mancilla, comandante del batallón.
Durante la operación, las fuerzas militares neutralizaron 200 kilogramos de pasta base de coca, equivalentes a 740 galones, junto con 225 kilogramos de insumos sólidos y 872 galones de insumos líquidos que incluían 350 galones de ACPM, 322 galones de gasolina, 150 galones de amoníaco y 605 galones de solución de pasta base de coca. Además, se destruyeron estructuras artesanales, equipamiento como recipientes, una caneca negra de 500 litros, más de 60 canecas plásticas y metálicas, escurrideros, mezcladores, tres fumigadores y un reloj de pesa, todo ello siguiendo estrictos protocolos de seguridad.
Otros impactos en la región
En acciones complementarias, en Belén de Bajirá, Chocó, se destruyeron dos laboratorios de la subestructura Carlos Vásquez del mismo Clan del Golfo, donde se neutralizaron 80 kilogramos de hoja de coca procesada, 340 galones de ACPM, 59 galones de gasolina y 80 galones de pasta base, generando un perjuicio económico de más de 37 millones de pesos. Adicionalmente, en el río Atrato, en Quibdó, se decomisaron 17,5 toneladas de cemento y 1.200 galones de ACPM sin documentación, con un golpe financiero superior a los 26 millones de pesos.
«Durante la operación realizada, fueron destruidas las estructuras artesanales utilizadas para la producción del estupefaciente, junto con una importante cantidad de insumos químicos.»
Teniente coronel Yimmy Mancilla, comandante del Batallón Energético y Vial N.º 4
Estas operaciones se enmarcan en los esfuerzos continuos del Ejército Nacional para debilitar las economías ilícitas del Clan del Golfo, la mayor organización criminal de Colombia con alrededor de 9.000 integrantes dedicada al narcotráfico, minería ilegal y tráfico de migrantes, a pesar de los diálogos gubernamentales en Catar iniciados a mediados de 2025 para su sometimiento a la justicia y desmovilización, protegiendo así a la población civil en zonas de conflicto.















