El Ejército Nacional de Colombia, bajo la dirección del general Erick Rodríguez, segundo comandante de la institución, se encuentra en proceso de estructurar una solicitud formal dirigida al Gobierno del presidente Gustavo Petro para la adquisición de nuevas aeronaves, con el fin de superar la crisis operativa generada por la inoperatividad de nueve de sus dieciocho helicópteros MI-17. Esta iniciativa se enmarca dentro del programa de Seguridad Integrada de Defensa Nacional (Siden) y busca restaurar la capacidad de movilidad y maniobra de las tropas en un contexto de desafíos en regiones con presencia de grupos armados ilegales.
Los helicópteros MI-17, esenciales para el transporte de tropas, el abastecimiento y los despliegues en zonas de difícil acceso, han visto reducida su flota operativa a la mitad, lo que compromete seriamente las misiones en terrenos complejos del país. Esta solicitud no solo aborda la reposición de aeronaves, sino que también incluye requerimientos para mantenimiento, equipos blindados e inteligencia, detallando aspectos operativos, modernización de la flota y viabilidad presupuestaria, la cual será evaluada por el Ministerio de Defensa.
Fortalecimiento estratégico en medio de modernizaciones aéreas
La medida se da en continuidad al anuncio del presidente Petro sobre la adquisición de cazabombarderos Saab 39 Gripen para reemplazar los aviones Kfir en la Fuerza Aérea Colombiana, mientras el programa Siden avanza en negociaciones con Suecia para potenciar capacidades aeroespaciales. De esta forma, el Ejército busca un impulso integral a sus operaciones terrestres y aéreas, garantizando mayor efectividad frente a las amenazas persistentes.
“Hasta ahora es un proyecto, pero tiene previsto el fortalecimiento de las capacidades estratégicas de movilidad y maniobra del Ejército, en lo que tiene que ver con la movilidad y maniobra aérea y terrestre”
general Erick Rodríguez, segundo comandante del Ejército
Con esta propuesta en fase de consolidación, el Ejército Nacional aspira a revertir las limitaciones actuales y elevar su preparación para las demandas de seguridad en Colombia, en un esfuerzo coordinado con el Gobierno que podría marcar un nuevo capítulo en la modernización de las Fuerzas Militares.

















