En un operativo conjunto entre el Ejército Nacional, la Policía y la Fiscalía General de la Nación, enmarcado en la denominada Operación Cordillera, fueron recuperados 22 vehículos que habían sido hurtados por las disidencias de las Farc en zona rural del municipio de Leiva, Nariño. Las autoridades lograron ubicar una bodega ilegal donde se encontraban escondidos los automotores, luego de un trabajo de inteligencia que permitió identificar el punto exacto. Durante el allanamiento, realizado con orden judicial, se capturó a una mujer, cuya identidad no fue revelada, quien tenía la labor de alertar a los integrantes de la estructura disidente sobre la presencia de la fuerza pública. Además, fueron rescatados dos menores de edad, quienes fueron puestos a disposición del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar para el restablecimiento de sus derechos.
Entre los elementos incautados en la bodega se encuentran dos armas largas, municiones de todo tipo, dos pendones alusivos a las Farc-EP, material de intendencia y equipos de comunicaciones. Los vehículos recuperados, algunos de ellos nuevos, habrían sido retirados de vehículos de carga que los transportaban a concesionarios para su comercialización ilegal. El operativo hace parte de los esfuerzos de las autoridades por desarticular las redes de apoyo de la estructura Franco Benavides, señalada como responsable de múltiples hurtos, homicidios y ataques contra la fuerza pública en el corredor de la Vía Panamericana.
Esta región del suroccidente colombiano enfrenta una grave crisis de seguridad debido a las acciones de las disidencias del Estado Mayor Central, bajo el mando de Iván Mordisco. Uno de los hechos más graves ocurrió recientemente cuando un bus municipal fue atacado con explosivos, dejando un saldo de 22 civiles muertos. Ante esta situación, el Ejército ha reforzado la presencia militar con 2.800 soldados desplegados, sumado a vehículos blindados y pelotones adicionales. De manera paralela, las tropas lograron neutralizar más de 600 kilogramos de nitrato de amonio en el municipio de Piendamó, Cauca, carga explosiva que, según las autoridades, tenía la capacidad de generar graves afectaciones en un radio superior a los 300 metros.
«De acuerdo con la verificación realizada en el lugar, esta carga explosiva tenía la capacidad de generar graves afectaciones en un radio superior a los 300 metros, lo que representaba una amenaza directa tanto para la fuerza pública como para la población civil que transita por este sector», señaló el Ejército Nacional en un comunicado oficial.
En medio de la escalada violenta, las disidencias intentaron compensar económicamente a las familias afectadas por los ataques, propuesta que fue rechazada por las comunidades. Frente a este panorama, el Ejército aseguró que continuará adelantando operaciones militares contundentes para debilitar las capacidades de la amenaza y neutralizar las acciones delictivas de quienes pretenden alterar la seguridad y tranquilidad en el suroccidente colombiano.












