El 57% de las embarazadas en Colombia sufre depresión gestacional, alertan expertos

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Especialistas colombianos han encendido las alarmas sobre la alta prevalencia de depresión y ansiedad gestacional en el país, condiciones que no solo afectan la salud de la madre, sino que también impactan directamente en el desarrollo del feto. Médicos psiquiatras y psicólogos consultados advierten que persiste un mito peligroso: la idea de que el embarazo debe ser un estado de felicidad permanente, lo que genera una presión adicional en las mujeres y retrasa la búsqueda de ayuda profesional.

Cifras que alertan sobre la salud mental en el embarazo

Según datos publicados en la Revista Colombiana de Psiquiatría, la prevalencia de depresión gestacional alcanza el 57,22%, mientras que la ansiedad gestacional llega al 46,98%. Un estudio más reciente, divulgado en 2024 por la Revista Portales Médicos, encontró que el 59% de la población evaluada presentaba depresión. Aunque la Encuesta Nacional de Demografía y Salud de 2010 reportó una prevalencia nacional de depresión en embarazadas del 12,9%, los especialistas sostienen que las cifras actuales son significativamente más altas y requieren atención urgente.

Julián Mateo Benítez, médico psiquiatra y director del programa de psiquiatría de la Fundación Universitaria de Ciencias de la Salud (Fucs), explicó que la salud mental durante la gestación debe entenderse desde una perspectiva integral. “Tenemos que tener presente que como seres humanos tenemos una integración biopsicosocial, lo que quiere decir que las situaciones que afectan el estado de ánimo también repercuten en el desarrollo del embarazo”, señaló. El especialista también cuestionó el mito de la felicidad obligatoria: “Esa utopía de la felicidad en el embarazo termina siendo un mito que en muchas de las situaciones genera una carga adicional y una presión adicional a las mujeres”.

La díada madre-bebé y el impacto del estrés

El impacto del estrés sostenido no se limita a la madre. Los especialistas explican que la liberación de sustancias como cortisol y adrenalina modifica la distribución de sangre, la frecuencia cardíaca y la respiración, alterando el desarrollo físico y neurológico del bebé. Situaciones adversas como pobreza, violencia o estrés crónico pueden generar cambios epigenéticos, como metilaciones del ADN, que trascienden hasta tres generaciones. La psicóloga Alejandra Rodríguez Sarmiento, de la Fundación Universitaria Konrad Lorenz y vocera del proyecto Vínculo Afectivo, enfatizó que “la díada madre-bebé debe ser cuidada por todo su entorno. Eso implica desde su pareja hasta su red de apoyo, como son sus padres y demás, como las mismas instituciones de salud que también deben protegerla”.

Rodríguez también abordó la presión social que rodea la gestación: “Hay una percepción general en términos de salud mental y es que siempre debemos estar felices. Es como que la felicidad debe ser el estado permanente y la verdad es que todos los estados emocionales son importantes: la tristeza, experimentar la rabia, el miedo, la felicidad”. Precisamente esa presión retrasa la consulta temprana, cuando aparecen señales de alerta como ideas de no ser buena madre, querer dejar el embarazo, minusvalía, inutilidad o temor al desarrollo de la gestación. En casos graves, pueden presentarse ideas de muerte, dificultad para salir de la cama, alteraciones del sueño, pérdida de interés y placer, aislamiento o llanto fácil.

“Para mí fue primero un tema de no sentirme mal por sentirlas y más bien de darles como ese espacio que requerían para que todo se restableciera”

Natalia Valencia, paciente embarazada

Los factores de riesgo identificados incluyen la edad adolescente, antecedentes de depresión, complicaciones obstétricas, pobreza, conflicto de pareja, violencia intrafamiliar, soledad y experiencias adversas tempranas en la infancia. La psicóloga clínica Lugarda Ballestas también forma parte del grupo de expertos que insiste en la necesidad de evaluar la salud mental como parte rutinaria de los controles prenatales.

Proyecto Vínculo Afectivo: una apuesta por la prevención

Frente a este panorama, surge el proyecto “Vínculo Afectivo”, una iniciativa de la Clínica Palermo, la Asociación Afecto y la Fundación Universitaria Konrad Lorenz. Su objetivo es identificar factores de riesgo en las últimas semanas de gestación, ofrecer psicoeducación y apoyo psicosocial a las futuras madres. La primera fase ya se realizó, y la segunda está prevista para el segundo semestre de 2026. Los especialistas coinciden en que la depresión posparto puede prevenirse con atención psicológica durante el embarazo, y que el entorno familiar y social —con escucha activa, acompañamiento y reciprocidad— puede atenuar la carga emocional que enfrentan las mujeres en esta etapa.

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