La respuesta institucional, coordinada desde el nivel nacional hasta los entes territoriales, requirió un despliegue operativo y financiero de emergencia para contener la devastación en 203 municipios
La oleada de incendios forestales del mes pasadoafecetó además a 18 departamentos, Tolima fue el más afectado

De acuerdo con las cifras consolidadas por la Sala de Crisis Nacional de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), septiembre registró un total de 416 eventos de fuego.
El departamento del Tolima se consolidó como la región más golpeada por esta crisis climática y ambiental. De las hectáreas consumidas a nivel nacional, Tolima concentró casi la mitad de la afectación, registrando cerca de 12.900 hectáreas destruidas en 104 eventos que impactaron a 35 de sus municipios.
Otras regiones que sufrieron graves afectaciones incluyen:
- Norte de Santander: Más de 3.700 hectáreas afectadas.
- Valle del Cauca: Aproximadamente 2.320 hectáreas.
- Huila: Cerca de 1.830 hectáreas.
- Boyacá: Alrededor de 1.600 hectáreas.
- Vichada y Cundinamarca: 1.100 y cerca de 1.000 hectáreas, respectivamente.
En el caso particular de Boyacá, la emergencia en Villa de Leyva acaparó los esfuerzos. El incendio, reportado el 19 de septiembre y liquidado finalmente el 30 del mismo mes, dejó una cicatriz de 1.400 hectáreas en esta zona de alto valor patrimonial y ecológico.

Despliegue operativo y movilización de recursos
Para hacer frente a la magnitud de la emergencia, el Sistema Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres (SNGRD) activó un protocolo de respuesta que integró capacidades terrestres y aéreas. En tierra, las labores fueron asumidas por cuerpos de bomberos, brigadas forestales de la Defensa Civil Colombiana, la Cruz Roja, PONALSAR y la BRIAD del Ejército Nacional.
Desde el aire, el esfuerzo requirió la intervención de aeronaves AT-802 de la Policía Nacional, así como helicópteros UH-60 y Bell-206 de la Fuerza Aeroespacial Colombiana (FAC). También se gestionó el apoyo aéreo de la FAC para atender emergencias específicas en regiones como La Dorada, en el departamento de Caldas, además de intervenciones en Yumbo y Cali (Valle del Cauca) y coordinaciones de seguridad en Nariño y Norte de Santander.
Frente a este panorama, David Santiago Tamayo Roldán, director general de la UNGRD, explicó la dinámica de la intervención: «Los reportes que recibimos desde los territorios nos permiten establecer qué está ocurriendo y qué capacidades se requieren en cada lugar. Desde la UNGRD consolidamos y analizamos esa información para coordinar con las entidades operativas del Sistema Nacional el despliegue de los recursos».
Inyecciones presupuestales ante la crisis
El impacto operativo ha exigido una inyección importante de recursos públicos. Solo para reforzar las labores de extinción en el Tolima, la UNGRD destinó más de $2.016 millones. Estos recursos financiaron 60 horas de vuelo operacional, de las cuales 40 se realizaron en helicópteros AS350.
Adicionalmente, la entidad nacional anunció la transferencia de $7.000 millones a las gobernaciones más afectadas para robustecer su capacidad de respuesta institucional. De esta cifra, $4.000 millones se asignaron al Tolima y $3.000 millones al departamento de Boyacá.
Un llamado a la corresponsabilidad
Mientras las autoridades continúan monitoreando y articulando recursos bajo principios de coordinación y subsidiariedad, la UNGRD ha sido enfática en la necesidad de un compromiso ciudadano.
La prevención sigue siendo la principal línea de defensa: evitar quemas, fogatas y la disposición inadecuada de residuos en áreas vegetales son acciones críticas. La protección de los ecosistemas, más allá de la respuesta de las entidades de socorro, es una tarea que exige responsabilidad colectiva
Fuente: Prensa UNGRD










