Para la familia Castaño García, el tiempo no se midió en años, sino en una persistente y silenciosa incertidumbre que duró dieciocho inviernos

El 2 de enero de 2008, la risa jovial y la chispa que encendía el hogar en el barrio La Enea de Manizales se apagó súbitamente con la desaparición de Álvaro, de tan solo 27 años, en Norcasia, Caldas.
Álvaro era recordado por su hermana, Blanca Inés Castaño, como un joven lleno de sueños, alguien cuya alegría natural marcaba el ritmo cotidiano de la casa. Su partida dejó una herida abierta, un vacío suspendido en el mapa del conflicto armado colombiano, donde las familias suelen quedar atrapadas por años en un laberinto sin respuestas.
La persistencia de un rastro invisible
La silenciosa travesía hacia la verdad comenzó a tomar forma científica diez años después de su desaparición. En 2018, la Fiscalía General de la Nación tomó muestras de ADN a la hija y a la esposa de Álvaro, resguardando en la genética el hilo conductor de su identidad. Tres años más tarde, en 2021, bajo el amparo de las medidas cautelares dictadas por la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), el equipo forense de la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD) exhumó un cuerpo del cementerio de La Dorada, Caldas. Comenzaba así un riguroso examen técnico en los laboratorios.
Sin embargo, el rompecabezas humanitario aún carecía de su pieza fundamental: el reencuentro con los suyos. Como no existía una solicitud formal de búsqueda registrada por parte de sus allegados, el Grupo Interno de Trabajo Territorial (GITT) de la UBPD en Caldas decidió no quedarse de brazos cruzados y activar una estrategia de búsqueda inversa, un despliegue de persistencia puerta a puerta.
El golpe en la puerta que trajo la paz
Fue en el año 2025 cuando el destino y la labor institucional llamaron directamente a la comuna Tesorito de Manizales. Los profesionales de la UBPD, rastreando indicios y cruzando información previa, recorrieron las calles del barrio La Enea hasta localizar la vivienda de los padres de Álvaro.

“La UBIPD llegó hasta nuestra casa a decirnos que habían encontrado a mi hermanito y nos detallaron los pasos a seguir para reclamar su cuarto. Para nosotros fue una gran noticia que nos dejó muy contentos”, recuerda su hermana Blanca Inés con profunda gratitud
Aquel reencuentro institucional transformó casi dos décadas de angustia en un proceso de sanación colectiva. Articulados con la Unidad para las Víctimas (UARIV), los profesionales no solo entregaron certezas científicas, sino un soporte emocional imprescindible. Manuela López, encargada del proceso de entrega digna por parte de la entidad, recalca que este esfuerzo humanitario «va más allá de un trámite técnico; su propósito fundamental es ofrecer un entorno seguro y digno, que combine la verdad con el apoyo emocional, para permitir la sanación familiar».
Un adiós con dignidad
El ciclo finalmente se cerró en la capital caldense bajo solemnes notas de respeto y consuelo. Acompañados por la comunidad y el equipo técnico de la UBPD, la familia despidió a Álvaro en una emotiva misa en la Iglesia Los Agustinos, antes de trasladar sus restos hacia su última morada en el cementerio Jardines de la Esperanza de Manizales.
Atrás quedaron las sombras del olvido. Para los Castaño García, estos 18 años terminaron con la certidumbre del regreso y un mensaje de fe que hoy extienden a miles de hogares colombianos que aún esperan respuestas en silencio: «Nunca pierdan la esperanza y confíen en la Unidad de Búsqueda, porque es la entidad que hace posible encontrar a nuestros seres queridos».
Crédito Institucional e Información Humanitaria:
Esta crónica fue reconstruida con base en el despliegue técnico y humano de la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD) y su Plan Regional de Búsqueda del Oriente de Caldas.
Si usted se encuentra buscando a un familiar desaparecido en el contexto del conflicto armado o posee información que ayude a su localización, recuerde que la UBPD posee un mandato enteramente humanitario y estrictamente confidencial (no busca responsabilidades penales). Puede comunicarse en Caldas a las líneas oficiales:
- Sede Manizales: 315 440 1910
- Sede La Dorada: 315 734 3008












