El Niño empieza a tocar la puerta

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No fue una tormenta. Tampoco un vendaval extraordinario. Lo que vivieron los habitantes de Manizales y otros municipios del departamento durante la tarde de este viernes fue, probablemente, el primer aviso de una temporada que apenas comienza.

Las ráfagas de viento, con velocidades entre 20 y 30 kilómetros por hora, levantaron techos, derribaron árboles y obligaron a los organismos de socorro a desplegarse por distintos sectores de la ciudad. En los barrios Asís, El Jazmín y La Avanzada varias familias vieron cómo el viento arrancaba parte de las cubiertas de sus viviendas, mientras el Cuerpo Oficial de Bomberos y el personal de EMAS atendían la caída de árboles y grandes ramas en sectores como El Encenillo y el Bosque Popular El Prado.

La respuesta institucional fue inmediata. La Unidad de Gestión del Riesgo, en coordinación con la Cruz Roja, activó los protocolos de atención para entregar ayudas y materiales de reparación a las familias afectadas, evitando que la emergencia tuviera consecuencias mayores.

Pero el verdadero mensaje va mucho más allá de los daños registrados la víspera.

Las autoridades advierten que la región está entrando en la transición hacia la temporada de menos lluvias, un cambio estacional que suele venir acompañado de vientos más intensos. Aunque un episodio como el ocurrido en Manizales no puede atribuirse por sí solo al fenómeno de El Niño, sí coincide con las condiciones atmosféricas propias de una época más seca y con el comportamiento que suele presentarse cuando este fenómeno climático comienza a consolidarse.

La señal no provino únicamente de la capital caldense. El monitoreo realizado por el Centro Integrado de Seguridad y Emergencias de Caldas (SISEC) reportó fuertes vientos también en municipios como La Dorada, Marquetalia, Aranzazu y Riosucio, confirmando que no se trata de un hecho aislado, sino de un comportamiento que podría repetirse en diferentes zonas del departamento.

Por eso, las autoridades insisten en que este es el momento de actuar antes de que lleguen nuevas emergencias. La recomendación es revisar cuidadosamente los techos, asegurar las tejas y sus amarres, reforzar estructuras livianas y retirar de balcones y terrazas aquellos objetos que puedan ser arrastrados por el viento. También se recomienda evitar permanecer bajo árboles, postes, vallas publicitarias o estructuras inestables durante las ráfagas más fuertes.

Quienes deban desplazarse por las carreteras del departamento también deberán extremar las precauciones, reduciendo la velocidad y permaneciendo atentos ante la posible caída de ramas o árboles sobre las vías.

Los organismos de socorro mantienen activos sus protocolos de respuesta. En Manizales, cualquier situación de riesgo puede reportarse al Cuerpo Oficial de Bomberos a través de la línea 119, mientras que en el resto del departamento la línea 123 permanece habilitada las 24 horas para atender cualquier emergencia.

La naturaleza casi siempre avisa antes de mostrar toda su fuerza. Lo ocurrido este viernes puede entenderse como una advertencia de una temporada que apenas comienza. Si las condiciones climáticas previstas se mantienen, los episodios de fuertes vientos podrían repetirse durante las próximas semanas.

La prevención, más que una recomendación, empieza a convertirse en la mejor herramienta para evitar que una ráfaga de viento termine transformándose en una tragedia.

Fuente: Con información de las oficinas de prensa de la Alcaldía de Manizales y la Gobernación de Caldas

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