La combinación del fenómeno de El Niño con el humo de los incendios forestales está elevando los riesgos respiratorios en Colombia, según la alerta lanzada por Dipsella Hernández, coordinadora de Terapia Respiratoria del Hospital Infantil Universitario de San José. La advertencia, que se extiende para los próximos meses, se enmarca en las instrucciones que el Ministerio de Salud emitió el pasado 24 de septiembre ante el deterioro de la calidad del aire, la contaminación atmosférica y el incremento de incendios forestales. El Ideam ya había reportado una amenaza a mediados de septiembre, señalando que 279 municipios están bajo riesgo: 36 en alerta roja, 101 en naranja y 142 en amarilla. Las regiones Andina y Caribe son las más afectadas por la reducción de lluvias, que favorece la acumulación de contaminantes, mientras que el humo de los incendios puede recorrer grandes distancias y permanecer en la atmósfera incluso tras apagarse las llamas.
La experta explicó que un fenómeno de El Niño intenso puede aumentar el calor, la sequedad y los incendios, elevando el polvo y el humo en el aire, lo que impacta directamente en la salud respiratoria de la población. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, aproximadamente el 90% de la masa de partículas liberadas por incendios puede alcanzar las zonas más profundas de los pulmones. Un estudio publicado en Nature Sustainability en 2025, que examinó 1.052 comunidades de ocho países entre los que figuran Brasil, Canadá y Chile, detectó un mayor riesgo de hospitalización por asma, Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC) e influenza asociado al aumento de contaminantes, con impactos más altos en menores de edad y mayores de 60 años. En julio, las autoridades sanitarias ya habían ordenado preparar el sistema de salud ante posibles efectos de El Niño, y las nuevas instrucciones de septiembre buscan reforzar la respuesta frente a la coyuntura actual.
«Un fenómeno de El Niño intenso puede aumentar el calor, la sequedad y los incendios, elevando el polvo y el humo en el aire»
Dipsella Hernández, Coordinadora de Terapia Respiratoria del Hospital Infantil Universitario de San José
Los grupos más vulnerables en estas situaciones son los niños, los adultos mayores, las mujeres embarazadas y las personas con enfermedades respiratorias o cardiovasculares. La exposición a contaminantes puede provocar tos, falta de aire, crisis de asma y agravar bronquitis y EPOC. Por ello, la coordinadora de Terapia Respiratoria enfatizó en la necesidad de extremar cuidados y seguir las recomendaciones de las autoridades. Entre las medidas preventivas se aconseja evitar el uso de cigarrillos, velas e incienso en las viviendas, cerrar puertas y ventanas cuando el aire exterior sea desfavorable, y ventilar los espacios cuando la calidad del aire mejore. Es importante señalar que los menores de dos años no deben usar tapabocas, incluso si la calidad del aire se deteriora, y que las personas con asma u otra enfermedad pulmonar deben mantener el tratamiento formulado y verificar el uso correcto de los inhaladores.
Entre las señales de alarma que deben tenerse en cuenta, en adultos se mencionan la dificultad intensa para respirar, el dolor en el pecho y los labios azulados, mientras que en niños incluyen el hundimiento de costillas, la somnolencia excesiva y la dificultad para beber líquidos. Ante cualquier síntoma de este tipo se debe acudir de inmediato a un servicio de salud. Para mantenerse informado sobre la calidad del aire, las autoridades recomiendan consultar los reportes locales como el Índice Bogotano de Calidad del Aire en Bogotá, el Siata en Medellín y el Valle de Aburrá, el Sistema de Vigilancia del Dagma en Cali y el reporte de Barranquilla Verde. La alerta de Dipsella Hernández y el llamado del Ministerio de Salud buscan que la ciudadanía tome conciencia del riesgo y adopte las medidas necesarias para proteger su salud respiratoria en medio de la temporada seca y los incendios forestales que afectan al país.










