El Niño generaría pérdidas laborales por $10,69 billones en Colombia

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El fenómeno de El Niño podría generar una pérdida de productividad laboral de 10,69 billones de pesos en Colombia entre julio de 2026 y febrero de 2027, según un estudio presentado por el Consejo Colombiano de Seguridad (CCS) durante el 59 Congreso de Seguridad, Salud y Ambiente, que se realiza en Bogotá del 1 al 3 de julio. La cifra equivale al 0,57% del Producto Interno Bruto nacional y supera la tercera parte del valor de la última reforma tributaria de 2022, que ascendió a 20 billones de pesos. La investigación, basada en proyecciones del Ideam y cálculos del Banco Mundial sobre sequías y horas trabajadas, revela que los trabajadores informales cargarían con el 84% de las pérdidas, es decir, 8,95 billones de pesos, mientras que el empleo formal perdería 1,74 billones.

Adriana Solano Luque, presidenta del Consejo Colombiano de Seguridad, afirmó que los efectos del cambio climático ya no pueden analizarse únicamente desde una perspectiva ambiental, sino que representan un desafío para la productividad y la competitividad empresarial. La dirigente subrayó su preocupación porque cerca de 9 billones de estas pérdidas recaigan sobre trabajadores informales, quienes dependen de sus ingresos diarios y cuentan con menores mecanismos de protección frente a fenómenos extremos, lo que dificulta aún más los esfuerzos para reducir la pobreza. El estudio señala que el ingreso laboral promedio de un trabajador informal es de 1.329.230 pesos, equivalente al 78% del salario mínimo, mientras que en el sector formal asciende a 3.263.367 pesos.

Intensidad histórica y sectores más expuestos

El Ideam prevé una probabilidad superior al 95% de consolidación de El Niño en el segundo semestre de 2026 y un 63% de que alcance una intensidad considerada “muy fuerte” entre noviembre de 2026 y enero de 2027, lo que lo convertiría en uno de los más intensos desde 1950. Las temperaturas estarían entre 1 y 2 grados centígrados por encima del promedio, con picos de hasta 3 grados entre agosto y diciembre, y una reducción de lluvias que oscilaría entre el 40% y el 80% según la región. Ante este panorama, la reducción de horas trabajadas alcanzaría el 0,6% en el empleo formal durante las sequías, mientras que en el sector informal la caída sería del 4,5% y la reducción de ingresos mensuales llegaría al 6,4%. Los sectores más expuestos son agricultura, construcción, transporte, servicios públicos y turismo, y los principales territorios afectados incluyen a Bogotá, donde las pérdidas se estiman en 1,42 billones de pesos, aunque el 56,3% de las pérdidas ocurriría fuera de las principales áreas metropolitanas, en ciudades intermedias y zonas rurales con economías más dependientes del clima.

“Las altas temperaturas asociadas al Fenómeno de El Niño representan un riesgo creciente para la salud de los trabajadores, especialmente en sectores como agricultura, construcción, transporte, servicios públicos y turismo, entre otros”.

Adriana Solano Luque, presidenta del Consejo Colombiano de Seguridad

Ítalo Cardona, director de la Oficina de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) para los Países Andinos, advirtió que el cambio climático está modificando profundamente las condiciones en las que trabajan millones de personas, y que la transición hacia economías más resilientes solo será posible si las personas ocupan un lugar central en esa transformación. La OIT señala el estrés térmico como uno de los principales riesgos emergentes para el empleo, y estima que en América Latina se producen 2.200 muertes anuales por estrés térmico ocupacional, con una pérdida potencial de 41 millones de empleos en la región por calor extremo hacia 2030. El fenómeno también afectaría la calidad del aire, la disponibilidad de agua, las cadenas de suministro, el abastecimiento energético y la continuidad de las operaciones empresariales. Ante este escenario, el CCS plantea incorporar los riesgos climáticos en los Sistemas de Gestión de Seguridad y Salud en el Trabajo, adaptar las jornadas laborales y fortalecer la vigilancia médica de los trabajadores expuestos a altas temperaturas, identificando riesgos como estrés térmico, deshidratación, enfermedad renal, cáncer de piel ocupacional, enfermedades respiratorias y afecciones transmitidas por vectores.

La informalidad laboral en Colombia supera el 55%, lo que agrava la vulnerabilidad de la población trabajadora frente a fenómenos climáticos extremos. El estudio del CCS busca generar conciencia y acción tanto en el sector público como en el privado para mitigar estos impactos y proteger a los colombianos que dependen de su trabajo diario para subsistir.

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