La Dirección Nacional del Ejército de Liberación Nacional (ELN) declaró cerrada la posibilidad de avanzar en las negociaciones de paz con el gobierno de Gustavo Petro y anticipó una etapa de confrontación política con el presidente electo Abelardo de la Espriella, a quien acusó de alinearse con las políticas de Donald Trump. A través de un comunicado difundido antes de la posesión del nuevo mandatario, prevista para el 7 de agosto, la guerrilla señaló que el gobierno saliente “desaprovechó la oportunidad” y “de manera descarada incumplió acuerdos”, volviendo al “viejo relato de la desmovilización y el desarme”. Con esta postura, el ELN reorienta su discurso hacia lo que denomina “paz con justicia social”, descartando cualquier proceso de desmovilización o entrega de armas.
En su pronunciamiento, la organización guerrillera también puso en tela de juicio la legitimidad del nuevo gobierno al afirmar que, de los 41 millones de colombianos habilitados para votar en las elecciones, más de 15 millones se abstuvieron de hacerlo. A partir de esa lectura, el ELN sostiene que cerca de 13 millones de colombianos rechazan “la agresión, el saqueo y la subordinación a una potencia extranjera”, una cifra que proviene de su propia interpretación y no de datos oficiales. La declaración fija el 7 de agosto como punto de inflexión y ruptura, al considerar que la administración de Abelardo de la Espriella representa una amenaza para la movilización social y la libre expresión.
Una negociación frustrada y un escenario de confrontación
El proceso de paz entre el ELN y el gobierno de Gustavo Petro, que ya se encontraba estancado, queda ahora en un punto muerto. La guerrilla responsabiliza al Ejecutivo de no haber cumplido los acuerdos previos y de haber vuelto a los esquemas tradicionales de desmovilización y desarme, algo que el ELN rechaza de plano. En el comunicado, la Dirección Nacional asegura que “el gobierno que se va desaprovechó la oportunidad con el ELN para avanzar en el camino de la paz con justicia social, con el protagonismo de la sociedad”. Esta postura endurece el escenario político de cara a la nueva administración, que asumirá el poder el próximo 7 de agosto.
“El gobierno que se va desaprovechó la oportunidad con el ELN para avanzar en el camino de la paz con justicia social, con el protagonismo de la sociedad”
Dirección Nacional del ELN
“De manera descarada incumplió acuerdos y volvió al viejo relato de la desmovilización y el desarme”
Dirección Nacional del ELN
La crítica se extiende al presidente electo Abelardo de la Espriella, a quien el ELN acusa de alinearse con las políticas del presidente estadounidense Donald Trump. Para la guerrilla, esa orientación representa una amenaza directa contra la movilización social y la libre expresión en el país. Con esta declaración, el ELN no solo da por frustrada la negociación con el gobierno de Petro, sino que anticipa una etapa de confrontación política con la administración entrante, en la que la guerrilla se propone mantener su agenda de “paz con justicia social” sin renunciar a su estructura armada.












