Erik Høeg, embajador de la Unión Europea en Argentina y exembajador de Dinamarca en Colombia, expresó su tristeza por el fin de unas vacaciones de más de dos semanas en el país sudamericano al publicar el 4 de febrero de 2026 en su cuenta de X una foto de un plato de ajiaco bogotano, acompañado de mensajes cargados de nostalgia. La imagen mostraba el típico plato con arroz, aguacate, crema de leche y alcaparras, como una emotiva despedida antes de regresar a sus labores en Buenos Aires, cargo que asumió en octubre de 2025.
Durante su estancia, que incluyó visitas a Bogotá, Høeg compartió previamente el 25 de enero una publicación sobre el Museo Nacional de Colombia, destacando su historia como antigua cárcel panóptica y su rol como gran introducción a la historia y culturas del país. Hincha confeso de Millonarios, el diplomático, quien residió casi cinco años en Colombia en su rol anterior, interactuó con usuarios en la red social, respondiendo a comentarios sobre las porciones «poquitas» del ajiaco y revelando su nostalgia por estas tierras que visitó ahora como turista.
De diplomático a turista nostálgico
En sus publicaciones, Høeg recordó su larga conexión con Colombia, donde pasó casi cinco años como diplomático danés, y expresó su deseo de viajar regularmente cuando sea posible desde Argentina, otro maravilloso país que ahora explora. Sus palabras reflejan un profundo apego al país cafetero, con menciones a lo placentero de visitar estas bellas tierras y la tristeza por el cierre de estas vacaciones.
“Se acaban unas vacaciones en Colombia. Que mejor manera de despedirse que tomar un plato típico de la cocina”.
Erik Høeg, embajador de la UE en Argentina
“Me quedé casi 5 años como diplomático en Colombia y solo ahora, volviendo como turista desde la Argentina”.
Erik Høeg, embajador de la UE en Argentina
Las redes sociales se llenaron de interacciones con el embajador, quien agradeció efusivamente las muestras de cariño y prometió enfocarse por un tiempo en Argentina, sin dejar de lado su vínculo con Colombia. Esta despedida resalta no solo el encanto de la gastronomía y el patrimonio cultural bogotano, sino también el lazo perdurable que une a figuras diplomáticas internacionales con el corazón de la nación.















