Este jueves 2 de julio de 2026, a las 10:00 de la mañana, la Casa de Nariño será el escenario del inicio formal del empalme entre el gobierno saliente de Gustavo Petro y la administración entrante de Abelardo de la Espriella. Un proceso que, pese a estar establecido por la Ley 951 de 2005, arranca en un clima de marcada desconfianza, con el equipo del presidente electo exigiendo transparencia total y la revisión minuciosa de contratos, presupuesto y nombramientos. Ni Petro ni De la Espriella asistirán a la reunión inicial: el primero se encuentra en Roma con agenda internacional, mientras que el presidente electo ha reiterado que no ingresará a la Casa de Nariño antes de su posesión, prevista para el 7 de agosto de 2026. En su lugar, el ministro de Hacienda y presidente encargado, Germán Ávila, coordinará la mesa por parte del gobierno saliente, mientras que el vicepresidente electo, José Manuel Restrepo, liderará las mesas técnicas del equipo entrante.
El equipo de De la Espriella ha conformado 22 mesas técnicas que cubrirán los 19 ministerios, el Departamento Administrativo de la Presidencia (Dapre), Función Pública y Prosperidad Social. Un total cercano a las 1.300 personas han sido designadas para analizar la información, incluyendo el uso de inteligencia artificial para procesar datos. Según fuentes del equipo entrante, ya se ha realizado un 75% del diagnóstico basándose en información pública y derechos de petición. En total, se han radicado 167 derechos de petición a todas las entidades del nivel central, una cifra que el senador electo Enrique Gómez, cercano a De la Espriella, justificó con firmeza: «Desde Salvación Nacional hemos presentado 167 derechos de petición a todas las entidades del nivel central porque no vamos a permitir que se oculte el cáncer de la corrupción».
Exigencias de transparencia y puntos críticos bajo la lupa
El ambiente desconfiado ha llevado al gobierno entrante a solicitar que todas las reuniones sean grabadas y de carácter público, y se ha invitado a la Procuraduría y la Contraloría como garantes del proceso. Entre los puntos más sensibles a revisar se encuentra el Ministerio de Defensa, cuyas inversiones en equipamiento militar están siendo cuestionadas por montos que oscilan entre 8 y 13 billones de pesos. También se pondrá especial atención a la Cancillería por los nombramientos provisionales realizados en las últimas semanas. El ministro Germán Ávila ha descartado cualquier posibilidad de cogobierno durante el período de transición, mientras que el equipo entrante tiene 30 días hábiles para revisar la información y presentar sus observaciones.
Las mesas técnicas ya cuentan con responsables definidos para cada sector. Iván Sánchez liderará el área de Salud; Iván Cancino, Justicia; Miguel Gómez Martínez, Hacienda; Viviane Morales, Educación; Indalecio Dangond, Agricultura; Andrés Barreto, el Dapre; y Rodrigo Lara estará a cargo de Interior y Gobierno. Este equipo técnico contará con el apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que mediante una donación brindará seguimiento especializado al proceso de empalme.
«Desde Salvación Nacional hemos presentado 167 derechos de petición a todas las entidades del nivel central porque no vamos a permitir que se oculte el cáncer de la corrupción».
Enrique Gómez, Senador electo
El proceso se desarrolla bajo el marco de la Ley 951 de 2005, que obliga a los altos funcionarios salientes a entregar informes detallados sobre la situación administrativa, financiera, contractual y operativa de sus entidades. Aunque la reunión de este jueves es apenas el primer paso formal, el equipo de De la Espriella ha adelantado buena parte del diagnóstico. En las próximas semanas, el foco estará en la entrega de información oficial y en la contrastación de los datos, con la expectativa de que el empalme permita una transición ordenada, aunque el escepticismo y las exigencias de transparencia marcan la tónica de este cambio de gobierno.












