El empleo formal en Colombia creció durante el primer trimestre de 2026 a un ritmo significativamente más moderado que en años anteriores, una desaceleración que enciende las alarmas sobre los efectos combinados de la nueva reforma laboral y el histórico aumento del salario mínimo. Así lo reveló el informe “Pulso a la Formalidad” presentado por Asocajas, la asociación que agrupa a las cajas de compensación familiar, con datos que cubren al 88% de los trabajadores dependientes y al 86% de las empresas aportantes del país. Según el estudio, el promedio mensual de trabajadores dependientes afiliados fue de 8,5 millones, lo que representa un crecimiento de apenas 1,6% frente al mismo periodo de 2025, equivalente a 135.000 nuevos afiliados. En contraste, años anteriores este indicador llegó a registrar incrementos del 6% o 7%.
Adriana Guillén, presidenta ejecutiva de Asocajas, explicó que el informe permite entender dos dimensiones de una misma realidad: la evolución del empleo formal y las implicaciones de esos cambios para un sistema que transforma el trabajo formal en acceso a vivienda, educación, empleo, recreación y otros servicios para millones de trabajadores y sus familias. La dirigente gremial advirtió que el empleo informal está creciendo mucho más rápido que el formal, un fenómeno que se agrava en el contexto del incremento del salario mínimo en 23,7%, que lo llevó a dos millones de pesos, y de la entrada en vigor de la nueva reforma laboral. Por su parte, Germán Cano, gerente de Estudios Económicos y Sociales de Asocajas, confirmó que el aumento de la afiliación de trabajadores dependientes es “muy pequeño”, de solo 1,6%, cuando en años anteriores solía llegar al 6 o 7 por ciento.
Desigualdad regional y sectores que impulsan la formalidad
El informe evidenció un panorama regional dispar. Tolima fue el único departamento con saldo negativo en afiliaciones, con una caída del 0,1%, mientras que Bogotá-Cundinamarca y Valle del Cauca crecieron apenas un 0,8%. En el extremo opuesto, Nariño y Putumayo encabezaron el aumento de empresas aportantes. En términos sectoriales, la administración pública lideró el incremento de los aportes al sistema, seguida por comercio y seguridad; en cambio, minería e infraestructura redujeron su participación. Cano subrayó que el sector público está impulsando claramente los aportes, lo que genera un riesgo importante, pues el nuevo gobierno ha anunciado ajustes en las nóminas estatales.
“El sector público claramente es el que está impulsando los aportes del sistema. Eso nos dice mucho de la formalidad que estamos generando, la cual está muy vinculada al trabajo para el Estado. Hay un riesgo dado que el nuevo gobierno ha anunciado ajustes en las nóminas del sector público”.
Germán Cano, gerente de Estudios Económicos y Sociales de Asocajas
Otro dato relevante del informe es que los trabajadores independientes, aunque representan apenas el 3% del total de afiliados, crecieron a un ritmo tres veces superior al de los dependientes: un 11,3%, equivalente a 25.000 nuevos afiliados, para un promedio mensual de 250.000. El número de empresas aportantes alcanzó las 740.000, un incremento del 4,2% frente a las 710.000 del año anterior, y cada nuevo aportante incorporó en promedio 4,5 trabajadores. El avance de la formalización se expandió desde microempresas y pequeños empleadores, especialmente del sector servicios, y también se registró un crecimiento en la formalización de trabajadoras del servicio doméstico en hogares.
Jóvenes y el impacto de la reforma laboral
Por edades, el crecimiento de trabajadores dependientes se concentró en los más jóvenes, mientras que entre los independientes el mayor incremento se dio en el grupo de 29 a 49 años. Las actividades que más aportaron a la incorporación de jóvenes fueron hospitales y clínicas con internación, así como el expendio de comidas preparadas bajo modalidad de autoservicio. En Chocó, más de la mitad del crecimiento de afiliaciones dependientes se explicó por actividades de defensa y asociaciones. El informe también advierte que el aumento del salario mínimo reordenó las categorías de afiliación, desplazando trabajadores a categorías inferiores y ampliando el acceso a subsidios, pero reduciendo la base de financiación del sistema. En un contexto donde la informalidad laboral afecta a más de la mitad de los trabajadores colombianos, los datos de Asocajas confirman que la senda de la formalidad enfrenta vientos en contra y que los próximos meses serán cruciales para medir el verdadero impacto de las nuevas políticas laborales.












