La reciente publicación de la Encuesta Nacional de Salud Mental 2025 ha encendido las alarmas en Colombia al revelar un preocupante deterioro en la salud mental de niños y adolescentes, fenómeno directamente asociado a factores como la discriminación, la violencia y condiciones de vida adversas. Los resultados, dados a conocer por la Facultad de Psicología de la Fundación Universitaria Konrad Lorenz, indican que entre el 12 % y el 15 % de los menores de edad presentan síntomas compatibles con algún trastorno psiquiátrico, mientras que un 28,7 % ha experimentado al menos un evento traumático a lo largo de su vida. Jorge Enrique Torres, especialista en evaluación clínica y tratamiento de trastornos emocionales y afectivos de la misma institución, señaló que los problemas más frecuentes incluyen hiperactividad, alteraciones del estado de ánimo, conductas disruptivas y dificultades en la interacción social, lo que evidencia una crisis que trasciende el ámbito sanitario y afecta el tejido social del país.
El especialista explicó que la encuesta no solo midió la prevalencia de síntomas psiquiátricos, sino que también identificó los factores que inciden en el desarrollo de estas alteraciones. Eventos traumáticos como accidentes graves, haber presenciado hechos violentos, la muerte violenta de un familiar o persona cercana y situaciones de agresión se suman a un entorno donde la discriminación escolar, los antecedentes familiares de enfermedad mental y las complicaciones durante el embarazo o el parto juegan un papel determinante. «Experiencias como la discriminación en el entorno escolar, la exposición a eventos traumáticos, los antecedentes familiares de enfermedad mental y algunas complicaciones durante el embarazo o el parto se encuentran entre las principales condiciones asociadas con el desarrollo de estas alteraciones», afirmó Torres. Este panorama se agrava en poblaciones vulnerables como comunidades afrocolombianas, indígenas, adolescentes Lgbt+, víctimas del conflicto armado y menores fuera del sistema educativo, quienes enfrentan un riesgo incrementado debido a la exclusión social y la falta de recursos psicoeducativos.
Factores de riesgo y prevención
La violencia, la exclusión social y las condiciones de vulnerabilidad no solo afectan la infancia, sino que, según los expertos, incrementan significativamente el riesgo de desarrollar trastornos psicológicos en la vida adulta. La exposición repetida a eventos traumáticos eleva la probabilidad de padecer estrés postraumático, depresión, ansiedad y otras enfermedades mentales a largo plazo. Ante esta realidad, Jorge Enrique Torres hizo un llamado a la acción, destacando que «la violencia, la exclusión social y las condiciones de vulnerabilidad incrementan significativamente el riesgo de desarrollar trastornos psicológicos durante la infancia y la vida adulta». La Facultad de Psicología de la Konrad Lorenz subrayó que la salud mental infantil debe asumirse como una prioridad de salud pública, donde la respuesta no puede limitarse al tratamiento de casos ya diagnosticados, sino que debe enfocarse en la prevención desde el entorno familiar, educativo y social.
«Promover entornos escolares seguros, fortalecer las redes familiares, prevenir el acoso escolar, ampliar el acceso a la atención psicológica y capacitar a padres y docentes para identificar señales de alerta son algunas de las acciones que podrían disminuir el impacto de esta problemática»
Jorge Enrique Torres, especialista en evaluación clínica y tratamiento de trastornos emocionales y afectivos de la Fundación Universitaria Konrad Lorenz
El contexto actual en Colombia, marcado por dificultades para acceder a servicios oportunos de salud mental, escasez de recursos psicoeducativos y condiciones de vida que restringen el desarrollo de hábitos saludables, demanda una respuesta integral que involucre a todos los sectores. La encuesta deja claro que la salud mental de los menores depende de múltiples factores que van más allá del sistema sanitario, haciendo indispensable un trabajo articulado entre familias, escuelas y políticas públicas para mitigar el impacto de esta crisis que amenaza el bienestar de las futuras generaciones.












