Encuentran cuerpo de Dilan Castro Rivas en finca de Usme, Bogotá; tres sospechosos siguen libres

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La familia de Dilan Santiago Castro Rivas denuncia impunidad y afirma que hay material probatorio suficiente para condenar, pero la Fiscalía no avanza. Dilan, un niño de dos años y medio, desapareció el 6 de febrero de 2024 en Usme, Bogotá, y su cuerpo fue hallado el 10 de febrero, a las ocho de la mañana, por un trabajador de una finca durante una búsqueda coordinada por la Policía, el Ejército, Bomberos, Medicina Legal y vecinos, con apoyo de drones. La familia sostiene que existen pruebas biológicas halladas en un pañal y en un buzo atribuidas a Fiber Salazar, la pareja de la madre, y que hay señalamientos de manipulación de evidencias y encubrimiento. En el expediente, en año y ocho meses de investigación, se han cambiado cuatro fiscales, mientras tres sospechosos siguen en libertad, según la versión de la familia, que continúa pidiendo respuestas y acciones claras.

En cuanto a las circunstancias, Medicina Legal determinó que la muerte se produjo por asfixia mecánica y el cuerpo apareció intacto, sin signos de violencia ni descomposición, en una finca de Usme. La búsqueda fue extensa: participaron más de 250 personas durante cuatro días; la operación contó con la coordinación de la Policía, el Ejército, Bomberos, Medicina Legal y vecinos, con uso de drones para la exploración de la zona. El relato de la familia está cargado de sospechas sobre la gestión de la investigación y de señalamientos a la pareja de la madre y a otros familiares cercanos, lo que alimenta una narrativa de manipulación y ocultamiento.

Contexto y controversias en la investigación

Antecedentes señalan que Dilan desapareció el 6 de febrero y fue hallado el 10; la investigación ha sido marcada por cambios de fiscales, con un total de cuatro a lo largo de un año y ocho meses. Medicina Legal confirmó la causa de muerte como asfixia mecánica. Entre las evidencias citadas figuran pruebas genéticas en un pañal y en un buzo atribuidas a Fiber Salazar, y el hecho de que la investigación contó con una gran movilización de la comunidad durante la búsqueda, que incluyó el uso de drones para la exploración de la finca.

«Mi sobrino Dilan desapareció el día 6 de febrero del 2024 y apareció sin vida el 10 de febrero, tipo 8:00 a. m. Fue encontrado por un trabajador de la finca» – Valentina Castro, tía paterna

«Más de 250 personas buscando a mi sobrino y no había rastro de él en la finca» – Valentina Castro, tía paterna

«El cuerpo de él estaba intacto. No presentaba ningún signo de violencia, tampoco presentaba signo de descomposición» – Valentina Castro, tía paterna

«Fueron fotos muy fuertes. A él lo encontraron en un lugar en donde ya las autoridades habían pasado los drones y ahí no se había visto nada […] el viernes estuvieron los drones buscando, incluso hay imágenes de ese lugar y el niño no estaba ahí y el día sábado ya apareció» – Valentina Castro, tía paterna

«Supuestamente, ella se vino para Usme buscándole un mejor futuro a mi nieto […] y el futuro fue llevándolo a la muerte» – Cecilia Gordillo, abuela paterna

«En el pañal que tenía mi sobrino encontraron semen y una gota de saliva que pertenecen a Fiber Salazar» – Valentina Castro, tía

«Si hay una prueba contundente, ¿por qué no hay detenidos?» – Valentina Castro, tía

«Estos tres sospechosos, Derly, Faber y Diego, siguen libres» – Valentina Castro, tía

«se confabularon y están tapando absolutamente todo» – Valentina Castro, tía

El seguimiento de este caso también ha estado vinculado al pódcast Más allá del silencio, que aporta un marco de contexto y denuncia sobre la percepción de irregularidades en la gestión de la investigación. La familia insiste en que la evidencia genética encontrada y las circunstancias de la búsqueda merecen una revisión exhaustiva y respuestas definitivas, mientras la comunidad de Usme reclama claridad y justicia para Dilan Santiago Castro Rivas, en un episodio que ha dejado una huella de dolor y suspicacias en torno a la verdad y la rendición de cuentas.

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