En un trágico desenlace, los equipos de búsqueda y rescate localizaron los cuerpos de los hermanos José Alfonso López Doria y José Miguel López Doria, quienes fueron arrastrados por una creciente súbita mientras intentaban cruzar un arroyo a caballo en San Pelayo, Córdoba. El cuerpo de José Miguel apareció el 10 de febrero entre las veredas de La Madera y Bongamella, mientras que el de José Alfonso fue hallado un día después, el 11 de febrero, cerca del puente El Barroso. Esta actividad, frecuente entre los campesinos de la zona, se vio interrumpida por el fuerte incremento de los caudales debido a las inundaciones provocadas por un frente frío.
La búsqueda mantuvo en tensión a los equipos locales durante 24 horas entre ambos hallazgos, con testimonios recogidos por la revista Semana de participantes que destacaron la intensidad de las labores. La Alcaldía de San Pelayo expresó su solidaridad con la familia de los fallecidos y con todos los afectados por estas emergencias, en medio de la consternación que embarga a la comunidad.
Devastador impacto de las inundaciones en Córdoba y el país
El frente frío que afecta a Córdoba y otros siete departamentos ha generado una crisis ambiental y humanitaria, con familias campesinas y desplazadas como las más impactadas. Entre el 27 de enero y el 6 de febrero, se registraron 65 emergencias a nivel nacional, incluyendo 53 inundaciones, cinco movimientos en masa, tres crecientes súbitas, dos vendavales, una erosión fluvial y una erosión costera, dejando 69.235 familias y 252.233 personas afectadas, además de diez fallecidos y tres heridos. Solo entre el 1 y el 9 de febrero, las inundaciones causaron 18 muertes. En Córdoba específicamente, 157.000 hectáreas permanecen anegadas, con daños en 160 vías, 24 puentes, 15 puentes peatonales, nueve centros de salud y 52 centros educativos.
“lo perdió todo y nada pudo hacer porque todo fue en un abrir y cerrar de ojos”
María de la Cruz Jennery Contreras, damnificada
Frente a esta situación, el gobierno de Colombia declaró la emergencia económica, subrayando la magnitud de la tragedia que ha golpeado con fuerza a regiones como San Pelayo, donde eventos como este resaltan la vulnerabilidad ante los fenómenos climáticos extremos.










