El 58° Festival Internacional de Teatro de Manizales sigue marcando el pulso cultural de la ciudad, reuniendo a artistas y espectadores alrededor de historias que invitan a la reflexión y al encuentro
Durante las funciones recientes, las tablas se han convertido en un puente entre las heridas históricas de América Latina y la propia identidad de la capital caldense.

La jornada del jueves destacó por un profundo contenido político y social. En el Teatro El Galpón, la compañía dominicana Quemando Producciones presentó «El Gallo», un revelador unipersonal protagonizado por Francis Cruz y dirigido por Fausto Rojas. La obra expuso, desde la intimidad, las luces y sombras de Joaquín Balaguer, el estadista ciego que gobernó República Dominicana durante 22 años y estuvo al servicio de la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo.
Por otro lado, la agrupación brasileña Aquela Cia. de Teatro estremeció el Auditorio de la Universidad Nacional con «Venas Abiertas, 60, 30, 15 segundos». Inspirada en el célebre texto de Eduardo Galeano, la propuesta conectó la masacre de las bananeras ocurrida en Colombia en 1928 con otras violencias del continente. El montaje utilizó el baile, la samba, la salsa y el bolero como formas de resistencia de los cuerpos frente a la opresión, releyendo el clásico literario desde la fiesta y la danza.
La cuota local brilló al narrar los orígenes y las noches de la ciudad. La Fundación Cultural Actores en Escena presentó «El Fénix de la Montaña», una obra bajo la dirección de Leonardo Arias Escobar que revivió la fundación de Manizales, la colonización antioqueña y las transformaciones originadas por los devastadores incendios de la década de 1920.
Para cerrar el telón de los relatos urbanos, Los Chicos del Jardín llevaron al escenario «Calvario», una historia ambientada en un bar homónimo ubicado en una esquina del cementerio San Esteban. A ritmo de antiguos acetatos y con piezas del padre del tango, Ángel Villoldo, la obra rindió un homenaje a la bohemia nocturna manizaleña, convirtiendo el cementerio en un escenario de conversación y encuentro entre vivos y muertos.
La programación continuó su marcha durante el viernes, expandiendo la oferta tanto en las salas como en el espacio público. Los asistentes pudieron disfrutar de montajes como «Agotados» y «¿De dónde venimos?» en el Auditorio Confa, así como de la energía de la agrupación española Always Drinking Marching Band, que se tomó las calles de la ciudad.










