En una solemne ceremonia realizada en el campo de paradas Batalla de Boyacá de la Escuela de Cadetes del Ejército Nacional, en Bogotá, el presidente Abelardo de la Espriella presidió el relevo en la comandancia de las Fuerzas Militares de Colombia. El general Hugo Alejandro López Barreto culminó su periodo al frente de la institución y entregó el mando al mayor general Erik Rodríguez Aparicio, quien asumió el liderazgo de la cúpula militar y policial designada por el nuevo Gobierno. El acto contó con la participación de 360 uniformados que representaron a cada una de las ramas de la fuerza pública, y el mandatario tomó juramento a los nuevos comandantes en presencia del ministro de Defensa, general (r) Jorge Mora.
Durante su intervención, el general saliente, Hugo Alejandro López Barreto, hizo un emotivo balance de su gestión y agradeció el respaldo de sus subordinados. “Hoy culmino una de las etapas más importantes de mi vida. Me voy con el honor de haber servido a Colombia y con la satisfacción de haber estado junto a ustedes, allí donde la patria nos necesitó”, expresó. En su discurso, destacó que recorrió el territorio nacional y fue testigo del valor y la entrega de los soldados, marinos y aviadores. “Gracias al Ejército Nacional, que me formó como un buen soldado. Gracias a la Armada de Colombia y a la Fuerza Aeroespacial Colombiana por su trabajo incansable. Y especialmente, gracias a los soldados de tierra, mar, aire y río por cumplir su misión todos los días”, agregó.
López Barreto recordó los momentos difíciles y los grandes desafíos que enfrentó su administración, pero aseguró que las Fuerzas Militares siempre estuvieron a la altura de lo que requirió el país. “Defendimos la Constitución y la ley. Defendimos la democracia”, sostuvo, para luego concluir con una frase que selló su despedida: “A Colombia, gracias por permitir servirle. Hoy mi camino en la institución termina, pero jamás dejaré de ser soldado. Me voy con una certeza que llevaré siempre conmigo: Colombia puede confiar en sus Fuerzas Militares”.
Nuevo liderazgo y respaldo presidencial
El mayor general Erik Rodríguez Aparicio, al asumir el cargo, manifestó su profundo orgullo y honor por liderar las Fuerzas Militares. “Recibo esta responsabilidad con gratitud a Dios, a Colombia y a cada uno de nuestros soldados, marinos y aviadores”, afirmó. El nuevo comandante hizo un reconocimiento especial a su predecesor: “Al señor general Hugo Alejandro López Barreto y a la cúpula militar saliente, mi reconocimiento y gratitud por su servicio, entrega y compromiso con la seguridad y defensa de la Nación”. Asimismo, dejó clara su postura frente a los grupos armados ilegales al declarar que “combatiremos con contundencia a los grupos terroristas”.
El presidente Abelardo de la Espriella, por su parte, fue enfático al señalar que no hay espacio para el diálogo con las estructuras criminales. “Esa opción está agotada. Los que quieran abandonar la criminalidad pueden someterse a la justicia por los mecanismos establecidos por la ley”, sentenció. El mandatario reiteró que toda estructura armada ilegal será tratada como grupo terrorista y enfrentará la fuerza legítima del Estado. Además, ofreció un respaldo total a los uniformados: “Soldados y policías de la Patria (…) voy a estar con ustedes apoyándolos, animándolos y respaldándolos. Tienen en este presidente a un aliado. Estaré frente a ustedes y seré el primero en salir en defensa de su honor cuando pretendan mancillarlo a través de montajes, trampas, persecuciones y falsos procesos”.
Resultados en los primeros días de Gobierno
El cambio de mando ocurre en un contexto de alta presión por resultados en seguridad. De acuerdo con información oficial, en los primeros días de la administración de De la Espriella se neutralizaron 21 cabecillas de grupos criminales, se capturaron 530 personas vinculadas a actividades delictivas, se incautaron 13 toneladas de cocaína y se destruyeron 83 infraestructuras asociadas al narcotráfico. Estas cifras reflejan la línea dura que el presidente ha impuesto desde el inicio de su mandato, en el que los comandantes salientes y entrantes comparten la doctrina de enfrentar con contundencia a las organizaciones ilegales.
El nuevo comandante, mayor general Erik Rodríguez Aparicio, asume el liderazgo de las Fuerzas Militares con la misión de mantener la ofensiva contra el crimen organizado y garantizar el orden público en todo el territorio. El presidente De la Espriella ha reiterado que espera de los nuevos comandantes disciplina, honor y resultados, en un escenario donde la seguridad sigue siendo la prioridad de su Gobierno. La ceremonia de transmisión de mando, marcada por la emotividad de la despedida y la firmeza de los mensajes, sella el inicio de una nueva etapa para la defensa de la democracia colombiana.










