Errores comunes al aplicar protector solar elevan riesgo de cáncer de piel

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Ivan Litvinov, profesor asociado del Departamento de Medicina y presidente de la División de Dermatología de la Universidad McGill, junto a sus coautores, la doctora Sandra Peláez, el doctor Richie Jeremian, el doctor Pingxing Xie y Zakia Rahman, profesora clínica de dermatología, han identificado en estudios recientes malas prácticas en el uso del protector solar que reducen drásticamente su eficacia y elevan el riesgo de desarrollar melanoma y carcinoma escamocelular. Estas conductas, como la aplicación insuficiente, la falta de reaplicación y el uso de productos con bajo factor de protección solar, generan una falsa sensación de seguridad que paradójicamente incrementa la exposición al sol y el daño cutáneo acumulativo.

Entre las recomendaciones clave destaca la necesidad de aplicar 2 miligramos de protector por centímetro cuadrado de piel, reaplicarlo cada dos horas o inmediatamente después de nadar o sudar, y optar por productos de amplio espectro con SPF superior a 30. Sin embargo, muchos usuarios ignoran estas pautas, utilizando cantidades inadecuadas, productos vencidos o de espectro estrecho, y omitiendo su aplicación en días nublados, cuando la radiación ultravioleta atraviesa las nubes y hasta las ventanas, causando mutaciones en el ADN y envejecimiento prematuro, especialmente por los rayos UVA.

La paradoja del protector solar y áreas olvidadas

Los investigadores exploran la paradoja del protector solar, un fenómeno donde su uso genera mayor tiempo bajo el sol, compensando la protección y potenciando riesgos. Además, áreas como las orejas, el cuello, el dorso de las manos y los pies suelen olvidarse, dejando la piel vulnerable. Mitos propagados en redes sociales desalientan un uso adecuado, mientras regulaciones recientes han mejorado el bloqueo de rayos UVA en los productos disponibles. Litvinov y su equipo enfatizan que el protector no sustituye medidas básicas como buscar sombra, usar ropa protectora, sombreros y gafas de sol para una prevención integral contra el cáncer de piel.

Estos hallazgos subrayan la urgencia de educar a la población sobre prácticas correctas, ya que el daño solar es acumulativo y previsible con hábitos responsables, evitando así el incremento en los casos de cáncer cutáneo reportados en investigaciones globales.

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