Mauricio Salazar, director del Observatorio Fiscal de la Universidad Javeriana, advirtió que una escalada arancelaria entre Colombia y Ecuador generaría precios más altos para los consumidores y una crisis severa en las regiones fronterizas de ambos países. En una entrevista concedida a Infobae Colombia, el experto analizó los efectos del endurecimiento arancelario impulsado por las crecientes tensiones comerciales bilaterales, destacando cómo estas medidas perjudicarían la dinámica económica en la frontera compartida.
Salazar enfatizó la importancia del comercio bilateral para fomentar la especialización regional, permitiendo que cada zona se enfoque en lo que produce de manera más eficiente y evite fabricar todo lo que consume, lo que resulta en precios más bajos y un mayor consumo general. Sin embargo, ante conflictos como el actual entre Colombia y Ecuador, los consumidores de ambos lados enfrentarían incrementos en los costos de bienes esenciales, similar a lo documentado en casos como los aranceles aplicados en Estados Unidos.
Industrias y consumidores en la línea de fuego
Entre los sectores más vulnerables se encuentra la industria textil colombiana, que sufriría un impacto directo por la caída en la demanda de sus exportaciones hacia Ecuador. Asimismo, el flujo de combustibles como la gasolina, que se beneficia de precios diferenciales en la frontera, se vería interrumpido, afectando el día a día de las comunidades locales. Mientras las grandes ciudades como Bogotá y Quito experimentarían efectos menores, las zonas limítrofes cargarían con el peso principal de esta guerra comercial, donde los perdedores netos serían precisamente los habitantes cercanos a la frontera y las industrias con fuertes lazos transfronterizos.
«El comercio ayuda a que cada región se especialice en lo que es mejor y no tenga que producir absolutamente todo lo que consume. Esa especialización permite precios más bajos y mayor consumo».
Mauricio Salazar, director del Observatorio Fiscal de la Universidad Javeriana
«Cuando se dan tensiones como la de Colombia y Ecuador, típicamente lo que pasa es que tanto en Ecuador como en Colombia los consumidores van a tener precios más altos».
Mauricio Salazar, director del Observatorio Fiscal de la Universidad Javeriana
El analista subrayó que, en un escenario de confrontación con un vecino, los más afectados siempre son los residentes fronterizos, y aunque los gobiernos podrían buscar otros socios comerciales como respuesta, el daño inmediato recaería en los colombianos y ecuatorianos de estas áreas, así como en las industrias dependientes del intercambio mutuo. Esta perspectiva llega en medio de tensiones comerciales que amenazan el equilibrio económico regional, recordando la necesidad de priorizar el diálogo para evitar costos innecesarios a la población.
«La industria textil colombiana se va a ver afectada».
Mauricio Salazar, director del Observatorio Fiscal de la Universidad Javeriana
«En el caso de una guerra con un vecino, los más afectados son los de la frontera. Pase lo que pase, los perdedores netos van a ser los colombianos y ecuatorianos que estén cerca de la frontera y las industrias que tengan muchos negocios con la otra contraparte».
Mauricio Salazar, director del Observatorio Fiscal de la Universidad Javeriana















