El periodista Javier Hernández Bonnet reveló en una entrevista con Win Sports un episodio poco conocido del Mundial de Estados Unidos 1994: el defensa Andrés Escobar, estrella de Atlético Nacional y la selección Colombia, rechazó una generosa oferta para quedarse en el país anfitrión como comentarista en las transmisiones de Caracol tras la dolorosa eliminación de su equipo en fase de grupos por el autogol que él mismo anotó ante Estados Unidos. En lugar de optar por esa salida cómoda, Escobar decidió regresar a Colombia junto a sus compañeros para enfrentar en conjunto las feroces críticas que azotaban al grupo después de un torneo ilusionante que terminó en tragedia.
La propuesta llegó directamente del directivo de Caracol, Ricardo Alarcón, quien llamó a Hernández Bonnet para que se la transmitiera a Escobar en el momento preciso, justo después de la derrota que selló la salida prematura de Colombia del certamen mundialista. Escobar, quien había brillado en las eliminatorias con una victoria histórica por 5-0 sobre Argentina, jugó tres partidos ante europeos en el Mundial —dos derrotas y un empate— pero el autogol ante los locales el 22 de junio precipitó todo. Diez días después, el 2 de julio de 1994, Escobar fue asesinado en Medellín, en plena efervescencia de la violencia entre carteles que marcaba el país.
Las palabras de lealtad de Escobar
Hernández Bonnet relató con precisión el diálogo que sostuvo con el zaguero antioqueño, quien priorizó su familia y su sentido de responsabilidad colectiva por encima de la oferta económica. Colombia había llegado al Mundial como favorita tras golear a Argentina, pero factores como amenazas a las familias de los jugadores —incluyendo la de Barrabás Gómez—, el llanto del técnico Francisco Maturana en charlas técnicas, indisciplina evidente con salidas nocturnas de jugadores como Adolfo Valencia y Antony de Ávila, y hasta rumores supersticiosos sobre un brujo contratado por Freddy Rincón o protecciones esotéricas del equipo estadounidense, contribuyeron al derrumbe, como detalló la crónica de José Clopatofsky en El Tiempo.
“Me llama Ricardo Alarcón y me dice: ‘Dígale a Andrés Escobar que queremos que se quede como comentarista’. Yo voy, converso con Andrés (…) y él me dice ‘no, es que tengo aquí a mi novia’”.
Javier Hernández Bonnet, periodista y conductor deportivo
“Me dijeron: ‘Dígale que le pagamos todo lo de la novia’. Voy, le digo a Andrés, y me dice: ‘no, es que aquí está mi papá, mi familia, mis hermanos’”.
Javier Hernández Bonnet, periodista y conductor deportivo
Escobar fue tajante en su decisión, argumentando que no podía abandonar a sus compañeros ante el vendaval de críticas por su autogol, que la prensa y la afición —que ya los veía como campeones— descargaban sin piedad. El exdelantero Faustino Asprilla, recordando aquellos días, evocó el ambiente envenenado que rodeó al equipo.
“La verdad es que no tiene presentación que todos en Colombia estén hablando de mí, por el autogol, y yo deje llegar a mis compañeros solos a Colombia a recibir toda el agua sucia. Yo tengo que volver a Colombia con ellos”.
Andrés Escobar, según Javier Hernández Bonnet
El peso de las expectativas y la tragedia
Asprilla también recordó cómo las amenazas permeaban todo: “Cuando llegás a una charla técnica y te encontrás al profesor Maturana llorando porque te mandaron amenazas, dijeron ‘si juega Barrabás vamos a matar a tu familia, la de todo el mundo’… Ahí se derrumbó todo”, y lamentó que “la gente fue la que ya nos veía campeones”. Indisciplinas como la de Asprilla llegando ebrio o las escapadas de otros jugadores sellaron un fracaso que culminó con el regreso heroico pero fatal de Escobar, cuya lealtad lo llevó directo al abismo en una Colombia sumida en la guerra narco.

















