El estrecho margen entre Abelardo de la Espriella e Iván Cepeda en la segunda vuelta presidencial ha centrado toda la atención en el escrutinio oficial, único mecanismo legal para certificar los resultados y declarar al presidente electo. Con una diferencia de apenas 0,96% en el preconteo, equivalente a 249.824 votos, el país se encuentra a la espera de que las autoridades judiciales definan al ganador. Abelardo de la Espriella obtuvo 12.956.941 votos (49,66%) e Iván Cepeda 12.707.117 (48,70%), según el boletín número 40 del preconteo, cifras que ahora son revisadas por jueces y notarios en todo el territorio nacional.
El proceso de escrutinio, que sustituye al preconteo y posee plena validez jurídica, comenzó inmediatamente después del cierre de mesas y está a cargo de 2.992 comisiones escrutadoras distribuidas en los niveles municipal, departamental y nacional. Más de 9.000 jueces y notarios participan en esta tarea, revisando físicamente las actas E14 de Claveros y los formularios, así como las reclamaciones presentadas por los representantes de las campañas. El registrador Nacional, Hernán Penagos, explicó que “las normas en Colombia establecen los procedimientos a seguir tras la divulgación de los resultados” y aclaró que “el escrutinio de primer nivel, o municipal, no se hace con imágenes, ni con la publicación de los E14 o actas electorales, se hace con las actas físicas. Se hace con el E14 de Claveros que es la herramienta con la que los jueces hacen el escrutinio electoral”.
El estrecho margen generó incertidumbre desde la noche electoral y múltiples exigencias de revisión exhaustiva por parte de los equipos de ambos candidatos. El preconteo, por ser provisional, puede ser modificado durante el escrutinio, especialmente en una contienda tan reñida. Penagos enfatizó que “la Registraduría no cuenta votos, la Registraduría no declara los resultados. De aquí en adelante la tarea la llevan jueces de la República y el Consejo Nacional Electoral (CNE) que por competencia constitucional declara quién es el próximo presidente de Colombia”.
Un proceso que puede alargarse
La duración del escrutinio depende del volumen de mesas, la cantidad de reclamaciones y la diferencia entre los candidatos. Mientras que en elecciones con márgenes amplios el proceso suele ser más ágil, en una segunda vuelta cerrada como esta podría extenderse durante varios días o incluso semanas. Los resultados oficiales solo se anunciarán tras concluir todas las revisiones y consolidaciones. Las magistradas y magistrados del Consejo Nacional Electoral, según precisó Penagos, “consolidan toda la información y los resultados” para finalmente declarar al ganador. El país permanece atento a cada paso de este escrutinio que definirá el rumbo político de Colombia.
“Las normas en Colombia establecen los procedimientos a seguir tras la divulgación de los resultados”
Hernán Penagos, registrador Nacional
El escrutinio oficial no solo certifica quién será el próximo mandatario, sino que también brinda certeza jurídica al proceso democrático. Mientras tanto, los colombianos siguen de cerca el desarrollo de este conteo definitivo, conscientes de que cada voto cuenta y que la transparencia es fundamental para la legitimidad del resultado final.












