Especialistas del Hospital Infantil Universitario de San José, en Colombia, liderados por el doctor Mateo Benítez, psiquiatra de la institución, han emitido una alerta sobre las manifestaciones menos evidentes de ansiedad y depresión en niños y adolescentes, las cuales se han agravado significativamente tras la pandemia debido al uso intensivo de pantallas como celulares. Estos trastornos mentales se presentan ahora con síntomas sutiles que no siempre son fáciles de detectar, como irritabilidad, desinterés por actividades previas, deterioro en el rendimiento académico y alteraciones físicas sin causa médica aparente, en un contexto donde el tiempo prolongado frente a dispositivos digitales acelera su desarrollo.
El doctor Benítez explica que estas señales emergen de manera progresiva, especialmente cuando los menores muestran cambios notables en su comportamiento habitual, como preferir las pantallas sobre juegos o interacciones sociales que antes disfrutaban, lo que impacta su autoestima y capacidad para tolerar la frustración. En el hospital, conocido como Hiusj, se observa un aumento de casos post-pandemia, con síntomas que incluyen dolores abdominales recurrentes, cefaleas, mareos, cansancio extremo y dolores musculares en la infancia, todos vinculados a trastornos emocionales no tratados que pueden derivar en baja autoestima, conductas autoagresivas, dificultades sociales, abandono escolar y un mayor riesgo de problemas mentales en la adultez.
Cifras que preocupan a nivel global y local
Según la Organización Mundial de la Salud, uno de cada siete niños y adolescentes entre 10 y 19 años padece un trastorno de salud mental, mientras que Unicef en América Latina reporta que el 20% de los adolescentes presenta síntomas compatibles. En Colombia, la situación es aún más alarmante: el 44,7% de niños, niñas y adolescentes enfrenta afectaciones en su salud mental, el 15% de los jóvenes de 10 a 19 años sufre trastornos mentales y el 6,6% de los adolescentes reporta ideación suicida. Un estudio publicado en JAMA Pediatrics refuerza esta tendencia al indicar que los niños con más de tres horas diarias en pantallas recreativas tienen un mayor riesgo de desarrollar síntomas depresivos y ansiosos.
«El criterio clave no es solo la presencia del síntoma, sino su duración, intensidad y el impacto que tiene en la funcionalidad del niño, especialmente cuando hay un contraste claro con su comportamiento previo.»
Doctor Mateo Benítez, especialista en Psiquiatría del Hospital Infantil Universitario de San José
El uso excesivo de celulares agrava estos problemas al alterar el sueño, reducir la tolerancia a la frustración, afectar los circuitos de recompensa cerebral y fomentar comparaciones sociales perjudiciales, lo que se manifiesta de forma no inmediata pero progresiva en los menores atendidos en el Hiusj.
«El impacto del celular no suele ser inmediato ni evidente. Se manifiesta de forma progresiva cuando el niño presenta alteraciones del sueño, se muestra irritable al ser apartado de las pantallas y comienza a preferirlas sobre actividades que antes disfrutaba, afectando su autoestima y su capacidad para manejar la frustración.»
Doctor Mateo Benítez, especialista en Psiquiatría del Hospital Infantil Universitario de San José
Recomendaciones para padres y cuidadores
Los expertos del Hospital Infantil Universitario de San José recomiendan buscar valoración profesional inmediata si los síntomas persisten más de dos semanas, interfieren en la vida cotidiana o incluyen ideas de culpa, minusvalía o muerte, con el fin de intervenir tempranamente y mitigar el impacto en el desarrollo emocional, social y académico de los niños y adolescentes en esta era post-pandemia.















