Tres proyectos liderados por comunidades fueron reconocidos en 2025 por su impacto en el territorio, demostrando cómo la educación ambiental puede convertirse en motor de cambio real.
Estas son las iniciativas destacadas:
1. Recuperar el espacio público desde la comunidad
El Comité Ambiental de la Junta de Acción Comunal del barrio El Porvenir obtuvo el primer lugar con un proyecto enfocado en resignificar el espacio público. Su propuesta promueve un “habitar consciente”, donde los vecinos no solo usan su entorno, sino que lo cuidan, lo entienden y lo transforman colectivamente.
2. Un corredor biológico construido entre todos
En segundo lugar quedó el Colectivo Amigos del Corredor Biológico Planalto–Alcázares, que desarrolló una guía turística participativa. La iniciativa integra educación ambiental, conservación y apropiación del territorio, convirtiendo el corredor en un espacio de aprendizaje y conexión con la naturaleza.
3. Tradición y sostenibilidad desde lo rural
El tercer reconocimiento fue para líderes sociales de la Cuchilla del Salado, encabezados por Nancy Stella Manrique Daza. Su proyecto rescata productos y saberes del campo, fortaleciendo la identidad rural mientras promueve prácticas sostenibles.
Más allá de los premios, estas experiencias reflejan una idea clave: cuando la educación ambiental surge desde las comunidades, tiene mayor capacidad de generar cambios duraderos. Los PROCEDA funcionan precisamente como espacios donde la ciudadanía identifica problemas, construye soluciones y asume un rol activo en el cuidado del entorno.
Con este tipo de iniciativas, Manizales avanza hacia un modelo de sostenibilidad que no solo depende de políticas públicas, sino del compromiso cotidiano de sus habitantes.











