Carlos Suárez, estratega de comunicación y fundador de una firma especializada en 2015, reveló detalles inéditos sobre la maquinaria que impulsó a Abelardo de la Espriella hasta la Presidencia de Colombia. En un diálogo con Caracol Radio posterior a las elecciones del 21 de junio, Suárez explicó que tanto el sobrenombre “Tigre” como el eslogan “Firmes por la Patria” no nacieron en centros de pensamiento político, sino en las calles y en la interacción directa con la ciudadanía, particularmente con el voto juvenil. El estratega calificó el trabajo de la campaña opositora como una “batalla digital” de máxima intensidad, donde cada minuto contaba para posicionar a su candidato.
Una campaña construida desde las bases digitales
Según Suárez, el proceso comenzó mucho antes de lo que se cree. “Desde el 2020 el pueblo nos pedía que Abelardo fuera presidente. Aunque no lo veían venir, en el mundo digital ya se estaba hablando de él”, afirmó. La campaña se fundamentó en estudios cualitativos y cuantitativos destinados a identificar el perfil del líder que el pueblo colombiano buscaba, un trabajo que permitió encauzar las percepciones populares. El origen del “Tigre” fue especialmente aclarado por el estratega, quien desmintió que fuera una copia de la figura del león asociada al presidente argentino Javier Milei. “La realidad es que la campaña la construyó el pueblo. Ellos fueron los que empezaron a decirnos ‘ese es el tigre’ y de esa escucha, lo que hicimos fue encarrilar eso que se estaba creando en el subconsciente del pueblo”, detalló Suárez.
“La batalla digital es de 24 horas, la dimos toda. Tengo que reconocer que el enemigo fue muy bueno y nos dio una batalla muy interesante”
Carlos Suárez, estratega de la campaña de Abelardo de la Espriella
La estrategia incluyó herramientas poco convencionales, como la música de barras de fútbol con letras críticas contra el Gobierno de Gustavo Petro, una táctica que buscó conectar con el electorado joven, de entre 18 y 24 años. Este enfoque pretendía contrarrestar lo que Suárez denominó “voto fusil”, un fenómeno que, según él, favoreció a la campaña de Iván Cepeda en algunos departamentos y que generó votaciones atípicas. A pesar de reconocer la fortaleza del rival, Suárez se mostró satisfecho con el trabajo realizado. “Fue la participación del ‘voto fusil’ en algunos lugares que llevó a tener una votación atípica en algunos departamentos, hubo un fenómeno que evidentemente nos costó trabajo, pero nosotros teníamos del otro lado un fenómeno popular”, explicó.
El estratega no escatimó elogios para su propia gestión, aunque la diferencia en la segunda vuelta electoral fue mínima. “Yo creo que esta campaña tuvo la menor cantidad de errores posibles, incluso puedo decir que fue casi perfecta”, sentenció Suárez. La revelación de estos pormenores ofrece una mirada profunda a cómo el “outsider” presidencial, sugerido por sectores digitales desde 2020, logró capitalizar el descontento y la esperanza ciudadana para convertirse en el nuevo mandatario de Colombia.












