Estudiante de Sincelejo, Sucre, crea «Frutystory», videos virales de frutas en 2026

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William Andrés Rico Vélez, un estudiante colombiano de 27 años de Diseño Industrial en la Universidad Nacional de Colombia, originario de Sincelejo, se ha convertido en el inesperado creador de ‘Frutystory’ o “frutinovelas”, un fenómeno viral que ha conquistado las redes sociales en 2026 con videos protagonizados por frutas como personajes en dramas caóticos y llenos de acción. Lo que comenzó como un proyecto académico sin mayores expectativas explotó globalmente, alcanzando audiencias principales en Brasil, México, España y Estados Unidos, donde el primer video acumuló diez millones de visualizaciones en cuestión de horas.

El proyecto surgió como parte de su trabajo de grado en prototipado audiovisual diegético, enfocado en aprender herramientas de consistencia entre personajes y escenarios para evitar el efecto uncanny valley, mediante el análisis de tendencias actuales. Rico Vélez se encargó personalmente de los guiones, bocetos, construcción de personajes y arquetipos, utilizando inteligencia artificial únicamente para renderizar y animar los clips. Cada video de dos minutos le tomaba entre seis y siete horas de dedicación, y aunque inicialmente no anticipaba una segunda parte, el engagement de la audiencia lo impulsó a continuar.

Del anonimato al estrellato viral

Las “frutinovelas”, un nombre acuñado por los usuarios en los comentarios, presentan episodios intensos donde las frutas protagonizan tramas locas: disparos de bazuca, derribos de helicópteros y mil eventos en apenas dos minutos, manteniendo a los espectadores enganchados sin tiempo para procesar una escena antes de la siguiente. Rico Vélez creó el hashtag ‘Fruti Story’ para rastrear el contenido, y subió los videos en horarios óptimos para Latinoamérica y España, ajustando incluso los nudos argumentales con base en el feedback de la audiencia. Su personaje favorito, la Banana Negra como antagonista, se robó el show en muchas producciones.

“El proyecto parte como la construcción de un producto diegético, que es un producto audiovisual para el prototipado y validación de productos en escenarios futuros. Entonces, a raíz de aprender a usar las herramientas de consistencia entre personajes y escenarios, así fue que nacieron las Fruti Historias (frutystorys)”

William Andrés Rico Vélez, estudiante de Diseño Industrial

El viral se extendió sin que inicialmente se revelara la identidad del creador, lo que generó problemas de derechos de autor por republicaciones sin crédito en cuentas ajenas, algunas de las cuales crecieron de 20.000 a 100.000 o incluso 200.000 seguidores aprovechando su material. Rico Vélez protegió su obra registrándola en la Dirección Nacional de Derechos de Autor bajo guiones, bocetos y multimedia, e incluyó marcas de agua para capitalizar el fenómeno. Figuras públicas como Luisa Fernanda W y Pipe Bueno replicaron la tendencia, amplificando su alcance global y atrayendo propuestas para otros formatos.

“Todos los primeros episodios son una vaina loca: que uno se va para un lado, que le disparan una bazuca, que derriban un helicóptero (…) son mil cosas pasando en dos minutos. Entonces eso a la gente la tiene enganchada porque no deja de procesar una cosa cuando ya está pensando en la otra”

William Andrés Rico Vélez, estudiante de Diseño Industrial

“Yo hago los guiones, la bocetación, la construcción de personajes y arquetipos. La IA la uso para renderizar y animar. Hay una intervención humana lo suficientemente grande”

William Andrés Rico Vélez, estudiante de Diseño Industrial

La revelación de Rico Vélez como el cerebro detrás de las frutinovelas llegó en una entrevista con Infobae Colombia, donde confesó que su vida cambió en un mes. “Al final del día a la gente no le importa de dónde viene el contenido, sino que le salga. Entonces lo que hice fue poner marca de agua y usar eso a mi favor”, explicó, destacando la intervención humana clave en un mundo dominado por la IA. Síguelo en sus cuentas @williamricovel e @frutystory en Instagram, donde el fenómeno sigue evolucionando.

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