Estudiantes del Colegio Mayor de Cundinamarca protagonizaron un bloqueo en la Carrera Séptima con calle 28, en el centro de Bogotá frente al Museo Nacional, que se extendió por más de dos horas y generó una paralización total del tráfico en la zona. El incidente comenzó con la manifestación de un grupo reducido de alumnos, que rechazó el diálogo iniciado por equipos del Distrito a las 10:16 a.m., lo que obligó a la intervención de la Undmo para dispersarlos a las 12:07 p.m., en un operativo coordinado tras la suspensión de la mediación.
La protesta, no vinculada a las problemáticas locales de la capital, derivó en disturbios que afectaron severamente a la ciudadanía no participante, con Gustavo Quintero Ardila entre los involucrados destacados en la acción. La fuerza pública aguardó la determinación del Ministerio del Interior antes de actuar, mientras las autoridades recomendaban a los conductores desviar sus rutas por la avenida El Dorado o la avenida Circunvalar para evitar el congestionamiento.
Reapertura de la vía y consecuencias del caos vial
Finalmente, Bogotá Tránsito reportó la reapertura de la arteria principal a través de su cuenta en X, permitiendo la normalización del flujo vehicular en una de las zonas más transitadas del centro histórico. Este tipo de manifestaciones ajenas a los conflictos bogotanos ha generado críticas por los impactos negativos en la movilidad diaria de miles de habitantes, subrayando la necesidad de canales de diálogo más efectivos para evitar intervenciones policiales.
El episodio resalta las tensiones recurrentes en el transporte capitalino, donde bloqueos puntuales como este, protagonizados por estudiantes de instituciones foráneas, terminan afectando desproporcionadamente a la población local que depende de estas vías para su rutina cotidiana.











