Un estudio realizado por la Universidad de La Sabana ha establecido una clara vinculación entre el uso intensivo de redes sociales y el aumento de casos de dismorfia corporal en adolescentes colombianos. Manuel Prada, jefe del Centro de Servicios de Psicología de la Facultad de Ciencias del Comportamiento de esta institución, lideró la investigación que destaca cómo el empleo frecuente de selfies, filtros y ediciones en plataformas digitales distorsiona la autopercepción de los jóvenes, promoviendo estándares de belleza irreales en un contexto de crecimiento exponencial de estas redes en Colombia.
La dismorfia corporal, un trastorno de salud mental caracterizado por una preocupación obsesiva por defectos físicos mínimos o imperceptibles, genera angustia intensa, ansiedad, vergüenza e insatisfacción que alteran la vida cotidiana de quienes la padecen. Los afectados suelen evitar espejos, situaciones sociales y recurren con frecuencia a cirugías plásticas innecesarias. Según datos del Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos, el 13% de los clientes anuales de clínicas de dermatología y cirugía plástica sufren este trastorno, una tendencia que en Colombia se asocia directamente con el auge de las redes sociales, impactando especialmente a adolescentes en pleno desarrollo psicológico.
El impacto multifactorial en la adolescencia
Prada enfatiza que, aunque las redes sociales juegan un rol influyente, la dismorfia corporal no es un problema unicausal. En la adolescencia, etapa en la que las funciones ejecutivas como la toma de decisiones, el control de impulsos y la flexibilidad cognitiva aún están en desarrollo, se debe prestar especial atención para mitigar estos riesgos.
«En redes sociales pueden promoverse prácticas de riesgo para la persona. Por ejemplo, las selfies, filtros, ediciones, etcétera, promueven acciones de cambio, ajuste, eliminación u omisión; por lo que, si la persona utiliza las redes sociales de una manera frecuente, podría generar una distorsión sobre la autopercepción que tiene de sí misma.»
Manuel Prada, jefe del Centro de Servicios de Psicología de la Facultad de Ciencias del Comportamiento de la Universidad de La Sabana
Los síntomas incluyen una preocupación excesiva por defectos mínimos, ansiedad emocional e insatisfacción física persistente, lo que lleva a conductas evitativas y un deterioro en la calidad de vida.
«Si bien las redes sociales pueden influir, no se trata de un problema unicausal. Más bien se debe prestar especial atención en la adolescencia, pues la persona se encuentra aún en desarrollo, al igual que sus funciones ejecutivas, es decir, procesos cognitivos como la toma de decisiones, control de impulso, flexibilidad cognitiva, entre otros.»
Manuel Prada, jefe del Centro de Servicios de Psicología de la Facultad de Ciencias del Comportamiento de la Universidad de La Sabana
Tratamientos interdisciplinarios efectivos
Para abordar este trastorno, se recomienda un enfoque interdisciplinario que combine manejo psicofarmacológico desde la psiquiatría, con medicamentos para controlar síntomas agudos y restaurar funcionalidad, junto a intervenciones desde la psicología clínica mediante terapia cognitivo-conductual. Esta última herramienta ayuda a reducir distorsiones cognitivas, como percibir defectos físicos de manera desproporcionada, fomentando pensamientos más adaptativos y realistas.
«Desde psiquiatría se pueden utilizar medicamentos para el manejo de los síntomas más agudos, favoreciendo que las personas puedan retomar cierta funcionalidad. Mientras tanto, desde la psicología clínica, se podrán utilizar herramientas de la terapia cognitivo-conductual para disminuir las distorsiones cognitivas, como ver defectos físicos de manera desproporcionada, y tener pensamientos más adaptativos.»
Manuel Prada, jefe del Centro de Servicios de Psicología de la Facultad de Ciencias del Comportamiento de la Universidad de La Sabana
Este estudio de la Universidad de La Sabana subraya la urgencia de educar a padres, educadores y jóvenes sobre el uso responsable de las redes sociales, promoviendo una mayor conciencia para prevenir el incremento de casos de dismorfia corporal en Colombia y salvaguardar la salud mental de las nuevas generaciones.















