Un reciente estudio de la firma Crowe Co advierte que la combinación del aumento del salario mínimo y la reducción de la jornada laboral podría frenar la tendencia a la baja de la informalidad en Bogotá durante el segundo semestre de 2026, con un impacto particularmente fuerte en las tiendas de barrio. Según el análisis, basado en datos del Dane, la capital colombiana, que cerró mayo como la ciudad con menor informalidad del país, enfrenta un escenario en el que los crecientes costos de contratación y la desaceleración económica empujarían a más trabajadores hacia la economía no formal. El estudio proyecta que la tasa de informalidad, que se ubicó en 33,2% entre marzo y mayo de 2026, podría escalar hasta 36,6%, lo que significaría que cerca de 146.000 personas adicionales engrosarían las filas de la informalidad en la ciudad.
Guillermo Berrio, socio y director de la práctica de B.P.O. de Crowe Co, explicó que aunque la ciudad ha mostrado avances significativos en la calidad del empleo, el panorama para los próximos meses es incierto. “Durante el segundo semestre es probable que la informalidad deje de disminuir e incluso registre un leve aumento, impulsada por el menor crecimiento económico y el incremento de los costos de contratación”, señaló el directivo. El informe detalla que la economía barrial, representada por las aproximadamente 120.000 tiendas de barrio que existen en Bogotá, será el primer sector en sentir la desaceleración, especialmente en localidades como Kennedy, Bosa y Ciudad Bolívar, donde “el consumo diario es altamente sensible al ingreso disponible”, según Berrio.
Un crecimiento laboral con contrastes
El estudio de Crowe Co se apoya en los más recientes indicadores del mercado laboral bogotano. Entre marzo y mayo de 2026, la ciudad registró una tasa de desempleo de 8,4%, la más baja en una década, y se crearon 175.300 empleos formales en comparación con el mismo periodo del año anterior. Sin embargo, en ese mismo lapso se perdieron 131.300 ocupaciones informales, lo que deja un saldo neto de apenas 44.100 nuevos ocupados. Este fenómeno implica que, por cada cuatro trabajos formales generados, desaparecieron casi tres informales, lo que demuestra un avance limitado en la creación total de empleo. Además, el crecimiento laboral se concentró en solo tres grupos de actividades, que sumaron 131.900 ocupados, mientras que el resto de las ramas económicas cerraron con un saldo negativo de 87.800 puestos, evidenciando una frágil estructura de creación de empleo.
El informe también destaca la magnitud del desafío: cada punto porcentual de informalidad equivale a 42.900 personas. Un aumento de un punto en este indicador involucraría a 4,3 veces más personas que toda la reducción anual reciente del número de desempleados en Bogotá. Este contexto se agrava con el incremento del salario mínimo para 2026, fijado en $2.000.000, lo que representa un alza del 23,7% respecto al año anterior. A esto se suma la reducción de la jornada laboral máxima de 44 a 42 horas semanales, lo que ha disparado el valor salarial por hora ordinaria en un 29% y el recargo por hora en día de descanso obligatorio hasta un 36%.
«Para muchas microempresas de baja productividad, formalizar un nuevo trabajador será cada vez más costoso»
Guillermo Berrio, socio y director de la práctica de B.P.O. de Crowe Co
Ante este panorama, el estudio plantea una serie de medidas para mitigar el impacto, como crédito más accesible para pequeños negocios, capacitación, herramientas digitales y esquemas de formalización gradual. Los autores del informe aclaran que los cálculos presentados son escenarios basados en las tendencias actuales y no predicciones cerradas, pero advierten que sin acciones concretas, la tendencia a la informalidad podría revertir los avances logrados en la calidad del empleo en Bogotá. La atención se centra ahora en cómo las políticas económicas y laborales responderán a este desafío, en un contexto donde la productividad de las microempresas y el ingreso disponible de los hogares en las localidades más vulnerables serán los termómetros de la salud laboral de la capital.










