Un reciente cúmulo de investigaciones científicas ha venido a redefinir la clásica “curva de la felicidad en forma de U”, aquella que postula que la satisfacción vital es alta en la juventud, decae durante la mediana edad y se recupera en la vejez. Un estudio de 2020 publicado en el Journal of Economic Behavior & Organization, basado en el análisis de casi 14 millones de respuestas de 132 países, confirmó que el pico de infelicidad se sitúa alrededor de los 47,2 años en las naciones desarrolladas y en los 48,2 años en las que están en vías de desarrollo, con un mínimo de bienestar subjetivo cercano a los 49 años. Sin embargo, los datos más recientes, recopilados entre 2020 y 2025 en 44 países y analizados por el Wellbeing Research Centre de la Universidad de Oxford, Gallup y la Red de Soluciones para el Desarrollo Sostenible de la ONU para el Informe Mundial sobre la Felicidad 2026, revelan una alteración preocupante: el malestar ya no se concentra exclusivamente en la mediana edad, sino que ha comenzado a erosionar el bienestar de los jóvenes, sobre todo en Estados Unidos, Reino Unido y América Latina.
Este cambio en la curva tradicional se atribuye, según los investigadores, al uso intensivo de redes sociales a partir de 2011. El informe de felicidad de 2026 introdujo por primera vez un análisis específico de este factor, vinculando las plataformas digitales con mayores niveles de depresión, ansiedad y ciberacoso entre adolescentes. La asociación es particularmente fuerte en niñas y en países angloparlantes, y se intensificó entre 2018 y 2022. En 47 países, el uso problemático de estas herramientas se correlacionó con menores evaluaciones de vida, y el impacto fue mayor entre los jóvenes de hogares con menos recursos económicos. Este fenómeno ha provocado que en algunas mediciones de América Latina, donde tradicionalmente los jóvenes reportaban mayor felicidad que los adultos mayores, ya se detecte un deterioro progresivo.
Colombia en el panorama global de la felicidad
En el Informe Mundial sobre la Felicidad 2026, que evaluó a 147 países, Colombia ocupó el puesto 68 con una puntuación de 6,040 sobre 10. Aunque la clasificación general es moderada, el país destacó en emociones positivas al alcanzar el puesto 12, lo que indica que los colombianos reportan con frecuencia sentimientos de alegría y disfrute. No obstante, las cifras revelan dos flancos débiles: en generosidad el país se ubicó en el puesto 115, y en percepción de corrupción en el puesto 109, lo que sugiere una baja confianza en las instituciones y en la solidaridad ciudadana. Mientras tanto, Costa Rica se convirtió en la gran sorpresa de la región al escalar al cuarto lugar mundial, el mejor histórico para un país latinoamericano, solo superado por Finlandia, Islandia y Dinamarca. El top 10 lo completan Suecia, Noruega, Países Bajos, Israel, Luxemburgo y Suiza.
Desde 2006-2010, según el informe, más países han mejorado su nivel de felicidad que los que lo han reducido, lo que sugiere una tendencia global positiva que contrasta con la crisis juvenil detectada en Occidente. Los expertos explican que la recuperación en la adultez mayor responde a un ajuste de expectativas y una mayor estabilidad emocional y económica, mientras que el malestar adolescente parece estar alimentado por la comparación constante, la exposición a contenidos dañinos y la disminución de interacciones sociales presenciales. El estudio multicéntrico de 44 países concluye que entre 2020 y 2025 la curva de bienestar se ha aplanado o incluso invertido en ciertos grupos etarios, lo que obliga a replantear las políticas de salud mental a nivel global.










