Un estudio realizado por la Universidad Manuela Beltrán revela que los estudiantes cargan mochilas escolares con pesos que superan entre el doble y el triple del límite recomendado del 15 por ciento de su peso corporal, llegando en algunos casos hasta los 7,5 kilos. La investigación, liderada por la fisioterapeuta Odeth Torres de la misma universidad, midió el contenido de estas mochilas, que incluyen libros, cuadernos, cartucheras, loncheras y objetos adicionales, en el marco del inminente regreso a las aulas en 2026. Para un niño de siete años que pesa 25 kilos, por ejemplo, el máximo aconsejable sería de apenas dos kilos, pero las mediciones muestran cargas típicas por encima de los 5,5 kilos.
Las mochilas vacías ya pesan entre 900 gramos y 1,3 kilos, a lo que se suman cinco cuadernos que alcanzan de 1,6 a dos kilos, un libro o diccionario de 600 a 900 gramos, una cartuchera de 400 a 600 gramos, un termo de 600 a 800 gramos, una lonchera de 700 gramos a un kilo y hasta una chaqueta u objeto adicional de 300 a 500 gramos. Esta sobrecarga genera tensión constante en la postura, hombros y espalda, especialmente durante el desarrollo musculoesquelético de los niños, y se observa como una tendencia recurrente en colegios de primaria y secundaria con cargas repetitivas diarias.
Riesgos posturales y recomendaciones prácticas
La tendencia se reactiva con el regreso a clases en 2026, y conlleva consecuencias como dolores cervicales, dorsales y lumbares, fatiga muscular y alteraciones en la marcha a largo plazo. Incluso las mochilas con ruedas presentan problemas, ya que generan tracciones repetitivas en un solo brazo y provocan inclinaciones laterales del tronco, sobre todo en terrenos irregulares o al subir y bajar escaleras. Para mitigar estos riesgos, los expertos recomiendan usar mochilas ergonómicas con dos correas anchas, distribuir el peso pesado cerca de la espalda, llevar solo los útiles necesarios para el día, aprovechar casilleros en el colegio y alternar los brazos al usar maletas con ruedas.
«generan tracciones repetitivas sobre un mismo brazo y una inclinación lateral del tronco, lo que puede incrementar el dolor en cuello, hombros, espalda, caderas y rodillas, especialmente cuando se usan a diario en terrenos irregulares o al subir y bajar escaleras»
Odeth Torres, fisioterapeuta de la Universidad Manuela Beltrán
Este estudio subraya la urgencia de concienciar a padres, estudiantes y colegios sobre la importancia de cargas ligeras para prevenir afecciones osteomusculares crónicas, promoviendo hábitos que protejan la salud de las nuevas generaciones en su camino educativo.











