En una jornada marcada por la presión bajista que ha caracterizado los últimos tres días de negociación, el euro cerró el 5 de octubre en el mercado colombiano con una cotización promedio de 3.595,15 pesos por unidad, registrando una disminución del 0,42 % en comparación con el cierre anterior, que se había situado en 3.610,2 pesos. Esta caída, documentada con información de Dow Jones, consolida una tendencia negativa para la moneda europea, que acumula un descenso semanal del 2,45 % y una abultada pérdida interanual del 17,82 %.
La volatilidad actual de la cotización del euro se ubica en el 18,52 %, un nivel inferior al 23,52 % de referencia, lo que sugiere cierta estabilidad en las fluctuaciones recientes a pesar del comportamiento bajista. Esta dinámica se enmarca en un contexto en el que las proyecciones de la entidad Grupo Cibest de Bancolombia, citadas por Valora Analitik, anticipan un panorama para la tasa de cambio colombiana de cara a 2026.
Perspectivas y riesgos para la tasa de cambio
De acuerdo con las proyecciones de Bancolombia, el dólar estadounidense alcanzaría un promedio de 3.878 pesos colombianos en 2026, un pronóstico que se sustenta en la debilidad global esperada para la divisa norteamericana, el flujo constante de remesas que ingresa al país y las expectativas de un alza en las tasas de interés locales. No obstante, este escenario no está exento de riesgos que podrían alterar el rumbo de la moneda colombiana.
La incertidumbre fiscal, derivada del reciente recorte en la calificación soberana de Colombia, junto con la proximidad de procesos electorales, se perfilan como factores que podrían generar presiones alcistas sobre la tasa de cambio. Estos elementos, sumados a la tendencia negativa que ya exhibe el euro frente al peso, configuran un entorno complejo para los agentes del mercado cambiario colombiano.
En el ámbito local, el peso colombiano, controlado por el Banco de la República, circula en denominaciones de 50, 100, 200, 500 y 1.000 pesos, destacando las monedas de 500 y 1.000 por ser bimetálicas y por sus diseños alusivos a la biodiversidad del país, que incluyen especies como el oso de anteojos, la guacamaya bandera, la rana de cristal y la tortuga caguama. Cabe recordar que la moneda de 1.000 pesos, que circuló entre 1996 y 2002, perdió popularidad debido a problemas de falsificación.










