El euro cerró en 4.139,25 pesos colombianos el pasado 1 de junio, registrando una caída del 3,47 % frente al cierre anterior, según la cotización reportada por Dow Jones. Esta baja se suma a una tendencia negativa que se refleja en una variación semanal del -2,36 % y una interanual del -12,48 %, evidenciando la presión que enfrenta la moneda europea en el mercado cambiario colombiano.
La volatilidad del euro alcanzó un 32,94 %, muy por encima del nivel de referencia del 17,04 %, lo que indica un periodo de incertidumbre para los inversionistas y agentes económicos. Este comportamiento se da en un contexto global donde el dólar también muestra debilidad, con una caída del índice DXY del 9 %, mientras que el peso colombiano se ha apreciado un 14 % frente a la divisa estadounidense en lo que va de 2025.
Proyección del dólar para 2026
El Grupo Cibest de Bancolombia, citado por Valora Analitik, proyectó que el dólar cerraría en un promedio de 3.878 pesos colombianos para 2026. Esta estimación se sustenta en la debilidad global del dólar, el flujo sostenido de remesas hacia el país y las expectativas de ajustes al alza en las tasas de interés locales. Actualmente, la tasa de la Reserva Federal de Estados Unidos se ubica entre 3,50 % y 3,75 %, mientras que el Banco de la República mantiene su tasa de intervención en 9,25 %.
No obstante, el informe advierte sobre riesgos que podrían alterar esta proyección, como la incertidumbre fiscal derivada del recorte en la calificación soberana de Colombia y el proceso electoral previsto para ese año. Estos factores podrían presionar al alza el tipo de cambio y generar mayor volatilidad en el mercado cambiario.
Contexto del mercado cambiario colombiano
El peso colombiano, moneda de curso legal controlada por el Banco de la República, circula en denominaciones de 50, 100, 200, 500 y 1.000 pesos, estas últimas de tipo bimetálico. Los diseños de las monedas aluden a la biodiversidad del país, con especies como el oso de anteojos, la guacamaya bandera, la rana de cristal y la tortuga caguama, un reflejo de la riqueza natural que también se vincula con la estabilidad económica que busca el país en medio de las turbulencias globales.












