El euro cerró el pasado 11 de agosto en 3.610,21 pesos colombianos, registrando una variación positiva del 3,03% respecto al cierre anterior de 3.503,9 pesos. Este movimiento alcista se produce en un contexto de alta volatilidad cambiaria, con un indicador que alcanzó el 39,3%, muy por encima del 20,28% de referencia, lo que sugiere una marcada inestabilidad en el mercado de divisas colombiano.
Durante la última semana, el euro acumuló un incremento del 0,43%, mientras que en la comparación interanual presenta una caída significativa del 19,49%. El comportamiento de la moneda europea frente al peso colombiano refleja las tensiones globales y locales que afectan el tipo de cambio. La volatilidad actual, casi el doble del nivel de referencia, indica un mayor riesgo cambiario para inversionistas y empresas que operan con euros en el país.
Proyecciones y factores de fondo
Según proyecciones del Grupo Cibest de Bancolombia, el dólar en Colombia promediará 3.878 pesos en 2026, impulsado por la debilidad global del dólar, el flujo de remesas y la expectativa de ajustes al alza en las tasas de interés locales. En lo que va de 2025, el peso colombiano se apreció un 14% frente al dólar, influido por la volatilidad comercial de Estados Unidos y una caída del 9% en el índice DXY, que mide la fortaleza del billete verde frente a una canasta de monedas.
En el ámbito de la política monetaria, la Reserva Federal de Estados Unidos redujo su tasa de interés al rango de 3,50% a 3,75%, mientras que el Banco de la República mantuvo la tasa en 9,25%. No obstante, el mercado anticipa posibles incrementos en la tasa local debido al alza del salario mínimo, lo que podría afectar la dinámica cambiaria. De cara a 2026, los principales riesgos incluyen la incertidumbre fiscal tras el recorte en la calificación soberana de Colombia y el proceso electoral.
El peso colombiano, administrado por el Banco de la República, circula en monedas de 50, 100, 200, 500 y 1.000 pesos, siendo las de 500 y 1.000 bimetálicas para dificultar su falsificación. Los diseños de estas monedas celebran la biodiversidad del país, con imágenes del oso de anteojos, la guacamaya bandera, la rana de cristal y la tortuga caguama, entre otras especies representativas. Este contexto refuerza la importancia de monitorear la evolución del euro y otras divisas en un entorno de alta volatilidad.










