En el mercado de divisas colombiano, el euro cerró el 12 de diciembre a un promedio de 4.459,47 pesos colombianos, según reportes de Dow Jones, lo que representa un alza del 0,45 por ciento frente a los 4.439,30 pesos de la sesión anterior. Esta cotización, destacada también por Infobae en su cobertura del mercado, acumula dos sesiones consecutivas al alza y refleja una volatilidad en los últimos siete días superior a la observada en el último año, aunque en la semana previa mostró una ligera caída del 0,06 por ciento y un avance anual del 4,57 por ciento.
En el contexto del mercado colombiano, el euro se vende actualmente a un precio más elevado que el dólar estadounidense, en medio de un fortalecimiento general del dólar impulsado por presiones inflacionarias en Estados Unidos y la expectativa de tasas de interés altas prolongadas tras la victoria electoral de Donald Trump. El peso colombiano, como moneda de curso legal controlada por el Banco de la República, enfrenta estos vaivenes con monedas en circulación de 50, 100, 200, 500 y 1.000 pesos, muchas de ellas bimetálicas en sus versiones de 500 y 1.000 para mayor seguridad, con diseños que aluden a la rica biodiversidad del país, como el oso de anteojos, la guacamaya bandera, la rana de cristal y la tortuga caguama; vale la pena recordar que la moneda de 1.000 pesos, introducida en circulación entre 1996 y 2002, perdió popularidad con el tiempo debido a las falsificaciones.
Perspectivas económicas para Colombia en 2025 según Corficolombia
Corficolombia proyecta para Colombia un crecimiento del PIB del 2,6 por ciento en 2025, impulsado principalmente por el consumo privado y la inversión, aunque rodeado de incertidumbres por la persistencia de desafíos fiscales, riesgos energéticos, conflictos sociales e inseguridad. La inflación se ubicaría cerca del 4 por ciento hacia finales de ese año, tras haber descendido en 2024, pero con amenazas latentes por la depreciación del tipo de cambio y la indexación de servicios públicos.
El sistema financiero colombiano mantiene una notable resiliencia pese al aumento de la morosidad y la caída en la rentabilidad de las entidades, lo que subraya la capacidad de adaptación ante un panorama externo complicado por el dólar fuerte y las dinámicas inflacionarias en Estados Unidos.











