Freddy Huertas, exintegrante de la banda de taxistas conocida como ‘Los Canarios’, reveló desde la Cárcel de El Barne en Boyacá los detalles internos de las operaciones del paseo millonario que azotó el norte de Bogotá entre 2010 y 2013. En el pódcast Más Allá del Silencio, conducido por el periodista Rafael Poveda, Huertas describió la estructura organizada de la delincuencia, que involucraba roles específicos, logística precisa y métodos de intimidación para robar tarjetas de crédito de víctimas de alto perfil económico en zonas como el Parque de la 93, la Zona Rosa y la calle 85.
La banda operaba con un convoy sincronizado de tres taxis y seis personas por cada acción delictiva. El primer vehículo recogía a la víctima seleccionada por su apariencia, ropa y zapatos que delataban solvencia económica; el segundo llevaba al campanero y al tarjetero, conocido como alias ‘Duende’, quien se escondía en un compartimento secreto bajo el asiento; mientras que el tercero transportaba a los cogedores responsables del sometimiento. Una vez aislada la víctima, se extraían las claves de las tarjetas mediante amenazas físicas y psicológicas, como promesas de cortar “dedito por dedito” o el uso de un tábano eléctrico para desestabilizarla o desmayarla, dejando siempre 20.000 pesos para que no denunciaran de inmediato y pudieran regresar del sur de Bogotá donde eran abandonados tras vaciar sus cuentas en cajeros automáticos.
La selección implacable y el terror psicológico
Huertas enfatizó que preferían hombres sobre mujeres, ya que “una mujer grita, rasguña y es más difícil controlarla”, y que el verdadero botín no eran los objetos robados, sino las tarjetas. “Se miraba el perfil, la ropa, los zapatos. No íbamos a recoger a alguien que no tuviera nada”, relató, explicando cómo cada carro tenía un rol definido: “Eran tres carros y seis personas. Cada carro hacía un trabajo”.
“El objetivo no era solo robar objetos. El verdadero botín eran las tarjetas”.
Freddy Huertas, exintegrante de ‘Los Canarios’
El testimonio detalla métodos como la modalidad duende, donde el escondido emergía para intimidar, y el uso del tábano: “Eso lo desestabiliza o lo desmaya”. Tras obtener las claves, “le decíamos que lo llevábamos a la bodega y que dedo por dedo hasta que entregara las claves”, y se les dejaba dinero “para que no fueran a colocar el denuncio”.
El fin de la banda tras un error fatal
La organización se desarticuló el 20 de junio de 2013 tras el asesinato del agente de la DEA James Terry Watson en un fallido robo. “Alias ‘Payaso’ no tenía experiencia. Llegó chuzando mal y la víctima ofreció resistencia. Era un agente entrenado. Ahí fue el acábose”, confesó Huertas. Las capturas siguieron, incluyendo la suya en agosto de 2013, identificada por una víctima que memorizó la placa del taxi reflejada en una vitrina durante un cambio de llanta. La muerte de Watson derivó en extradiciones y la caída de ‘Los Canarios’.
Aunque esta banda fue desmantelada, las autoridades advierten que la modalidad del paseo millonario persiste en Bogotá, recordando la vigencia de estas tácticas de hurto mediante intimidación física y psicológica por parte de falsos taxistas.















