Luis Enrique Rojas, ex presidente de Hocol y testigo clave en una investigación de la Fiscalía por tráfico de influencias, denunció haber sufrido presiones y amenazas directas de Ricardo Roa, actual presidente de Ecopetrol, para favorecer a la empresa Gaxi en la adjudicación del proyecto de regasificación Chuchupa-Ballena en La Guajira. Según Rojas, estas maniobras comenzaron en agosto de 2024 y escalaron con advertencias explícitas desde noviembre de ese año, incluyendo la frase de Roa de que «si no colaboraba, debía renunciar». Los hechos ocurrieron principalmente en Bogotá, en oficinas de Ecopetrol y Hocol, así como en encuentros en el restaurante Flora y un apartamento, involucrando también a Julián Caicedo, pareja de Roa, y a Juan Guillermo Mancera.
En total, Rojas detalla haber sostenido al menos 15 encuentros con Roa, Caicedo y Mancera, durante los cuales se le insistió en manipular el proceso de contratación a pesar de la insuficiencia de capital de Gaxi para el proyecto. Su resistencia generó hostigamiento, llamadas amenazantes y un incidente el 6 de diciembre de 2024, cuando dos hombres armados lo interceptaron en un vehículo, un hecho respaldado por video. Rojas alertó sobre inconsistencias en reservas y precios de gas, lo que derivó en un correo filtrado que causó un escándalo. Nombrado presidente de Hocol en mayo de 2024 tras un proceso con headhunter, renunció el 30 de abril de 2025 tras tres intentos previos, y presentó denuncias ante la Fiscalía en agosto de 2024 y el 22 de julio de 2025, antes de salir del país por inseguridad y depender ahora de un esquema de protección de la UNP o la Fiscalía.
Presiones y amenazas en detalle
Las presiones iniciales surgieron en el contexto de rumores sobre la presidencia de Ecopetrol desde septiembre de 2022, con contacto inicial de Rojas en febrero de 2023 a través de Mancera y Orozco. Roa le expresó su preferencia por Gaxi en una reunión temprana, aunque no de forma contundente al principio. Sin embargo, al negarse Rojas argumentando riesgos éticos y legales, como posibles denuncias en el canal ético o la Fiscalía, el tono cambió. Amenazas incluyeron una llamada de una mujer en agosto de 2024, otra autodenominada «comandante del frente suroriental de guerra» el 27 de diciembre de 2024, y una desde España el 22 de julio de 2025 sobre un posible sicariato. Estas acciones ponían en riesgo multas por 180 millones de dólares en contratos, mientras Julián Caicedo, quien entrevistó a 500 personas para posiciones en Ecopetrol, participaba activamente en las reuniones.
«Les dije que, si lo hacía, cualquier persona podría denunciarme en el canal ético o en la Fiscalía. Con eso empezaron a ver que no me podían controlar y desde noviembre de 2024 comenzaron a decirme que yo no era del equipo de ellos y que, si no colaboraba, debía renunciar».
Luis Enrique Rojas, ex presidente de Hocol
Estas revelaciones surgieron en una entrevista con la revista Cambio, donde Rojas se posiciona como testigo central. Afirmó poseer pruebas exhaustivas, incluyendo chats, fotos, conversaciones y videos, ya entregadas a la Fiscalía.
«Tengo todas las pruebas para soportar lo que digo y ya están en manos de la Fiscalía. Cada dato, la trazabilidad de las cosas, está en chats, fotos, conversaciones, videos».
Luis Enrique Rojas, ex presidente de Hocol
La denuncia subraya un presunto esquema de persecución para forzar la adjudicación irregular, en medio de la investigación en curso contra Roa por tráfico de influencias, lo que podría tener graves implicaciones para la gestión de Ecopetrol y sus contratos estratégicos en el sector energético colombiano.
«En ese momento no fue una exigencia contundente; me dijo que en la regasificación de La Guajira les gustaría que el proyecto se lo ganara Gaxi».
Luis Enrique Rojas, ex presidente de Hocol, refiriéndose a Ricardo Roa












