Andrés “Huellas”, un ex sayayín del Bronx en el centro de Bogotá, compartió en el pódcast Real, conducido por Jorge Lizcano conocido como “Moneda”, su impactante experiencia al frente del control de seguridad en esa zona de delincuencia y consumo de drogas, desmantelada por las autoridades. Capturado en diciembre de 2012, relató las estrictas reglas que imponían para evitar conflictos y robos, así como su proceso de rehabilitación que lo llevó a transformar su vida por completo, con el fin de ahora ayudar a jóvenes en riesgo.
En la entrevista, “Huellas” detalló cómo los sayayines, encargados de la seguridad en el Bronx, mantenían un orden férreo para proteger las actividades ilícitas, especialmente las ventas de drogas y el ingreso pacífico de las barras de fútbol. La prioridad era evitar violencia que perjudicara los negocios, castigando severamente cualquier enfrentamiento o robo en su territorio. Llegó a esa zona por la falta de apoyo familiar, durmiendo en la calle y robando para sobrevivir, hasta que asumió ese rol de control total.
El régimen de orden en el corazón del Bronx
El ex sayayín explicó que no toleraban problemas durante la entrada de las barras, con consignas claras para mantener la paz y maximizar ganancias. Cuidaban a la gente en la zona, pero expulsaban o castigaban a ladrones y alborotadores, asegurando que el espacio se mantuviera tranquilo para los negocios. Este control era esencial en un lugar marcado por leyendas urbanas de torturas y asesinatos de consumidores bajo órdenes de expendedores.
“Allí no podía haber problemas. Nosotros, en el control de zona, teníamos la consigna de que cuando entraban las barras, no podía ocurrir ningún incidente. Si había algún enfrentamiento entre barras, el responsable recibía su castigo, y si la situación escalaba, la consecuencia era más grave”.
Andrés “Huellas”, ex sayayín del Bronx
El desmantelamiento del Bronx involucró a 2.500 policías en un operativo masivo que puso fin a esa pesadilla urbana, y “Huellas” ahora mantiene buena relación con viejos conocidos sin revelar nombres, enfocándose en su cambio personal.
De la dureza callejera a la redención familiar
En su relato, “Huellas” confesó cómo su corazón se endureció por la ausencia de afecto en su vida: nunca recibió un abrazo o palabras de cariño en casa ni en el colegio, solo malas palabras que lo empujaron a la calle. Hoy, es otra persona, alejado de la violencia gracias a su familia, hijas, esposa, nietos y el trabajo en una fundación dedicada a la recuperación de espacios y el apoyo educativo para jóvenes.
“En ese contexto, podía ocurrir que alguien terminara muy mal. Nuestro objetivo era que las barras ingresaran en paz, que esa zona se mantuviera tranquila. No queríamos violencia porque eso perjudicaba las ventas. Lo que buscábamos era ganar dinero. Las barras debían respetar nuestro espacio y cumplir con lo que establecíamos”.
Andrés “Huellas”, ex sayayín del Bronx
“Mientras la gente se comportaba y estaba tranquila, no ocurría nada. Allí no se permitía robar ni generar conflictos. Teníamos un control total”.
Andrés “Huellas”, ex sayayín del Bronx
Con este testimonio, “Huellas” busca ofrecer oportunidades reales a jóvenes en situaciones similares, compartiendo sus vivencias post-rehabilitación para romper el ciclo de violencia en barrios vulnerables de Colombia.
“Mi corazón se endureció, aunque no era lo que quería para mi vida. Hoy hubiera deseado recibir un abrazo o un ‘te quiero’, algo que nunca escuché. Solo recibí malas palabras, tanto en mi casa como en otros lugares. Nadie me ayudó en el colegio”.
Andrés “Huellas”, ex sayayín del Bronx
“Ahora soy otra persona. Ya no recurro a la violencia. Mi vida cambió por mi familia, mis hijas, mi esposa, mis nietos y los chicos que están en la fundación”.
Andrés “Huellas”, ex sayayín del Bronx
“Cuidábamos a la gente. No tolerábamos a los ladrones. Hacíamos negocios, pero no queríamos problemas en nuestro territorio porque eso nos traía complicaciones”, concluyó en su reflexión sobre esos años oscuros.











