Ex-trabajador de call centers en Chapinero, Bogotá, expone estafas esotéricas a migrantes latinas en EE.UU.

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Salvador, un ex empleado de call centers dedicados a servicios de brujería en el barrio Chapinero de Bogotá, ha revelado en el pódcast Historias Paranormales, conducido por el antropólogo y periodista Esteban Crúz, los métodos de manipulación emocional y simulación de rituales que se utilizaban para estafar a migrantes latinoamericanas en Estados Unidos, principalmente mujeres jóvenes con problemas sentimentales que buscaban atraer a hombres específicos. Estas operaciones, que contaban con hasta 50 trabajadores por oficina, aprovechaban vulnerabilidades emocionales mediante consultas iniciales gratuitas con guiones adaptados a la nacionalidad de la víctima, videos reutilizados de rituales falsos como un velón explotando, y videollamadas con un chamán disfrazado ante un altar con collares, seguido de cobros progresivos por supuestos obstáculos inventados en los rituales de amor o incluso de daño, que generaban mayores pagos.

El negocio, que operaba desde Colombia dirigiendo sus engaños hacia clientes en EE.UU., ofrecía tarifas iniciales desde 400 dólares y pagaba a los empleados como Salvador ochenta mil pesos por cada retiro bancario exitoso, una suma atractiva que lo atrajo inicialmente. Salvador confesó que llegó a ese ambiente porque estudiaba música en Chapinero y tenía pocos recursos económicos, y que previamente había iniciado en retiros bancarios dirigidos a venezolanos antes de unirse a estas oficinas esotéricas. Los empleados asumían roles como brujos o brujas, manipulando guiones para jugar con la cabeza de las personas según lo que contaban, adaptando elementos culturales: Santa Muerte para mexicanos, santería para cubanos, o invocaciones a los muertos y la Virgen para colombianos. Algunos trabajadores creían genuinamente en los rituales, mientras otros reconocían la pura manipulación.

Métodos de engaño y el impacto en las víctimas

Entre los casos más extremos, Salvador relató el de una clienta en Miami que gastó más de treinta mil dólares en intentos fallidos por recuperar a una pareja, con rituales personalizados que en realidad usaban fotos de la víctima insertadas en videos genéricos. Los chamanes, en realidad personas comunes disfrazadas, realizaban sesiones en vivo para generar confianza, pero el esquema dependía de inventar complicaciones que requerían pagos adicionales.

«Hay una persona a la que llaman el ‘chamán’, que se disfraza, se coloca collares y se sienta ante un altar.»

Salvador, ex-trabajador de call center de brujería

Este tipo de estafas esotéricas en internet está en decadencia debido a los controles policiales y la creciente desconfianza hacia los servicios virtuales, dejando un impacto psicológico en los ex trabajadores, a quienes Salvador describió con la frase «el dinero no luce».

«Uno maniobraba guiones y jugaba mucho con la cabeza de las personas, aprovechando lo que cuentan.»

Salvador, ex-trabajador de call center de brujería

«Tuve una clienta en Miami que gastó más de treinta mil dólares intentando recuperar a alguien.»

Salvador, ex-trabajador de call center de brujería

La exposición de Salvador pone en evidencia cómo estos call centers explotaban la fe y la desesperación de migrantes latinas en EE.UU., recordando la importancia de la vigilancia ante ofertas esotéricas en línea y el daño emocional que generan estas prácticas fraudulentas.

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