Fabiola Perea, quien trabajó como empleada doméstica para Laura Sarabia, actual embajadora de Colombia en el Reino Unido, ha reaparecido tras tres años de silencio desde el escándalo que inició en enero de 2023 con el robo de un maletín valorado en 4.000 dólares en la casa de Sarabia en Bogotá. Perea, que cobraba 120.000 pesos colombianos por día y laboraba solo los viernes por recomendación, ahora demanda administrativamente al Estado colombiano por abuso de poder, exigiendo reparación ante las graves consecuencias derivadas de interceptaciones ilegales ordenadas por la Policía Nacional, que incluyeron informes falsos de inteligencia y una acusación infundada como «La Cocinera» vinculada al Clan del Golfo.
El caso escaló cuando el capitán Carlos Andrés Correa y el patrullero Jhon Fredy Morales, agentes de la Policía Nacional ya condenados a más de 11 años de prisión cada uno por estos delitos, fabricaron pruebas para interceptar las comunicaciones de Perea y sus cinco hijos, con autorización de jueces engañados por la información falsa. Alegando motivos de seguridad nacional tras la pérdida del maletín, la investigación se extendió injustamente, obligando a Perea a abandonar Bogotá por temor a su seguridad y dejando atrás su hogar en su ranchito. También resultó afectada Marelbys Meza, otra exempleada doméstica interceptada ilegalmente en el mismo operativo.
El calvario personal de una trabajadora humilde
Perea ha relatado cómo el abuso estatal destruyó su vida: perdió empleos en el servicio doméstico, cayó en depresión profunda, sufrió estigmatización social y un desarraigo total al verse forzada a mudarse para sentirse más tranquila, sin recibir un solo peso de apoyo del Estado. Sus cinco hijos fueron investigados injustamente, profundizando el trauma familiar.
«Yo soy hipertensa y desde que me pasó esto la tensión se me subió del mismo estrés, del mismo miedo. No podía salir de mi casa si no había una amiga que me acompañara. Todavía siento que alguien me persigue. No pude volver a mi ranchito. Me tocó dejar mi casa, mis cosas, mis coroticos, todo por allá tirado y venirme por acá donde estoy para sentirme más tranquila.»
Fabiola Perea, exempleada doméstica
«No le hicieron daño a cualquiera. Le hicieron daño a una mujer trabajadora, guerrera. A mí el Estado no me ha dado un peso para sobrevivir. Me indigna, me da rabia y me gustaría tenerlos en la cara a esos señores del Estado que intentan lavarse las manos. Yo necesito saber quién tuvo la culpa de que la vida se la jodieran a uno.»
Fabiola Perea, exempleada doméstica
Representada por los abogados Boris Lombana y Mauricio Marín, Perea avanza en su demanda administrativa en Bogotá, mientras la Policía Nacional y la Presidencia niegan cualquier responsabilidad institucional, limitando las condenas penales solo a los agentes involucrados. La abogada de Sarabia, Lina Sandoval, aclaró que su representada no intervino en el operativo policial y recomendó evitar contacto directo por vías legales.
«No me siento representada por nadie. Ni por ella ni por ningún gobernante. Me represento yo misma.»
Fabiola Perea, exempleada doméstica
«Este es un claro caso de abuso de poder donde se usó la Policía para interceptar ilegalmente a una persona que simplemente hacía su labor.»
Mauricio Marín, abogado de Perea
Este reaparecimiento pone en el centro el debate sobre el uso indebido de recursos estatales contra ciudadanos vulnerables, recordando cómo un simple robo doméstico derivó en una persecución que arrasó con la estabilidad de una familia trabajadora, sin que hasta ahora el Estado asuma las reparaciones correspondientes.















