Exministro Ocampo recomienda mantener impuesto al patrimonio ante terremoto y déficit

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El exministro de Hacienda José Antonio Ocampo encendió las alarmas fiscales al recomendarle al Gobierno nacional, encabezado por el presidente Abelardo de la Espriella, que mantenga el impuesto al patrimonio y no lo elimine, como se ha considerado en el Ejecutivo. A través de una columna de opinión publicada en El Tiempo, el exfuncionario argumentó que este tributo es el más progresivo de todos y resulta indispensable ante las millonarias necesidades fiscales que enfrenta el país, derivadas del terremoto del 10 de agosto de 2025 –que devastó al departamento del Chocó–, los recientes incendios forestales y el abultado déficit fiscal.

En su análisis, Ocampo detalló que los daños ocasionados por el sismo, cuyo epicentro fue en el Chocó, el departamento más pobre de Colombia, se estiman en 30 billones de pesos. A esto se suman unas necesidades de ajuste fiscal calculadas por analistas en 60 billones de pesos, una cifra que refleja la magnitud del reto económico. El panorama se completa con un déficit fiscal que supera el 6% del Producto Interno Bruto y una deuda pública que ha alcanzado niveles históricos, lo que, según el exministro, obliga a tomar decisiones urgentes y estructurales.

Propuesta de reforma gradual y lucha contra la evasión

Frente a este complejo escenario, Ocampo propuso una reforma tributaria de carácter gradual, cuyos efectos comenzarían a reflejarse en el presupuesto de 2027. El eje de su propuesta no es la creación de nuevos impuestos, sino una ofensiva decidida contra la evasión y la elusión fiscal, dos fenómenos que, en su opinión, le restan recursos al Estado. En sus palabras, «hay que eliminar varios beneficios tributarios vigentes, tanto en renta como en el IVA. Y no se debe eliminar el impuesto al patrimonio, que es el más progresivo de todos y ayuda a compensar la subestimación de las rentas de capital». Esta declaración marca una distancia clara con la posibilidad de suprimir el tributo impuesto por el anterior gobierno de Gustavo Petro.

Además, el exministro sugirió que, para financiar la reconstrucción de las zonas afectadas por el terremoto y atender otras urgencias, se debe emitir una norma que permita utilizar la totalidad de las regalías en ese fin. También recomendó modificar la legislación actual para flexibilizar algunos componentes del gasto público que hoy se encuentran restringidos, una medida que permitiría una respuesta más ágil del Estado. De igual forma, planteó la necesidad de diseñar un plan de desarrollo específico para el Chocó, con un enfoque diferenciado que aborde sus particularidades históricas y su condición de departamento más pobre del país.

Preocupación por la revaluación del peso y el rol del Banco de la República

En otro de los frentes que abordó en su columna, Ocampo lanzó una crítica directa a la política cambiaria del Banco de la República. Aunque reconoció una aceleración del crecimiento económico en el segundo trimestre del año, atribuida al incremento del consumo público, y un descenso de la inflación en julio de 2025, pidió cautela antes de interpretar este último dato como una tendencia consolidada. Su principal preocupación en este ámbito fue la revaluación del peso colombiano, fenómeno que, a su juicio, no se ha enfrentado con la contundencia necesaria. «¡Y hay que revertir la revaluación del peso! Las medidas adoptadas por el Banco de la República han sido claramente insuficientes. Es esencial que se adopten medidas más fuertes en la próxima reunión de la junta, que podrían incluir, aparte de una mayor compra de dólares, la adopción de encajes al endeudamiento externo, que fue una política apropiada en décadas pasadas», aseveró.

«Hay que eliminar varios beneficios tributarios vigentes, tanto en renta como en el IVA. Y no se debe eliminar el impuesto al patrimonio, que es el más progresivo de todos y ayuda a compensar la subestimación de las rentas de capital»

José Antonio Ocampo, exministro de Hacienda, en columna para El Tiempo

De esta manera, el exministro lanza un mensaje contundente al Gobierno de Abelardo de la Espriella: las finanzas públicas no resisten más alivios para los sectores de mayor capacidad económica y, por el contrario, requieren de una política fiscal más estricta y de un uso inteligente de los recursos disponibles. La polémica sobre el impuesto al patrimonio queda ahora en el centro del debate, mientras el país enfrenta las cicatrices del terremoto, los incendios y la urgencia de un ajuste que, según Ocampo, no puede esperar.

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